El gobierno se enfrentó a un espejo: el viernes, a la misma hora que piqueteros oficiales bloqueaban las estaciones de servicio de la petrolera Shell, trabajadores aeronáuticos llamaban a un boicot contra la compra de la empresa Líneas Aéreas Federales (LAFSA) por parte de LanChile.
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Igual, es una actitud llamativa la de los gremialistas. LAFSA, tras la aventura SW, no tenía destino como compañía y, en principio, la absorción por parte de LanChile permitiría la continuidad de los trabajadores, en teoría, a quienes representan los gremios.
Pero la decisión de los jefes sindicales, encabezados por el también diputado Ariel Basteiro, consistió en oponerse a la fusión y, para expresarlo, cortaron el acceso a Aeroparque. Otra incoherencia que impidió el funcionamiento de la estación aeronáutica.
Basteiro argumentó esa acción en que la «privatización de una empresa implica corrupción» y afirmaron que «no existe garantía alguna de estabilidad laboral», además de cuestionar duramente al secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Hoy, otra vez, los sindicalistas podrían volver a cortar la Costanera e impedir el acceso a Aeroparque.
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