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No refleja, es cierto, el accionar del gobierno, pero Rubén Manusovich, que suele declararse «kirchnerista desde antes de Kirchner», presentó ayer en la Justicia un pedido para que se limite, o se suspenda por disposición judicial, el acto chacarero.
Arguyó cuestiones ambientales, como la presencia de maquinarias que trabajan con agroquímicos en el centro de la ciudad con el riesgo, se explicó,que esto podría acarrear para los rosarinos. Difícilmente prospere, pero toda herramienta parece válida para el kirchnerismo, sobre todo el más silvestre.
En paralelo, los piqueteros K permanecen en alerta para el supuesto caso, improbable, de que la negociación que se retomará hoy fracase estrepitosamente. Llegado el caso, podrían intentar bloquear los accesos a Rosario para impedir que los chacareros lleguen al centro.
Luis D'Elía, que actúa como gendarme callejero del oficialismo, tiene preparado un plan de contingencia para intervenir en esa eventualidad.
En paralelo, desde la Casa Rosada se puso en marcha un operativo para restar protagonismo al encuentro de Rosario. Anoche se afirmaba que Hermes Binner no participaría del encuentro. El gobernador rosarino es, quizá, la presencia que más incomodaría al gobierno.
De todos modos, en el listado de asistentes que manejan los dirigentes rurales figura Binner que, de hecho, fingiría de anfitrión. Días atrás, incluso, les prestó el balcón de la Casa de Rosario para que se muestren, casi como candidatos, los titulares de las cuatro entidades madre del campo.
En simultáneo, el gobierno quiere que la presencia institucional en Salta, para los actos oficiales del 25 de mayo, sea amplia y contundente. Calculan que sólo faltarán 4 de los gobernadores: Binner, Mauricio Macri, Eduardo Brizuela del Moral y Arturo Colombi.
Puede que se trate de una previsión excesivamente optimista. En tanto, se apura la logística para garantizar la presencia de unas 60 mil personas durante el acto oficial que encabezará la Presidente. En la otra vereda, los opositores hacen fila para estar en Rosario. Además de Carrió y Morales, Macri mandará a delegados de PRO y se sumarán, también, legisladores nacionales y provinciales, intendentes y dirigentes de diferentes partidos.
Como señal potente Macri enviaría en su representación a Gabriela Michetti. También irá Federico Pinedo, Francisco de Narváez; Jorge Macri; los legisladores nacionales Cristian Gribaudo y Paula Bertol; y un grupo de integrantes de la Legislatura de la Ciudad.
En tanto, la UCR prepara una presencia de peso: además de Morales, que preside el Comité Nacional, participarán intendentes, legisladores nacionales y de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires, además de la conducción del comité nacional partidario.




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