29 de noviembre 2005 - 00:00

Agitada jornada de Miceli: reuniones continuaban anoche

Miceli llega al Ministerio de Economía a los 52 años tras una extensa trayectoria vinculada al sector público. Recibida en la Universidad de Buenos Aires y con fuertes contactos con el grupo Fénix, se define como una economista productivista y heterodoxa.

Sin embargo, tal vez lo más relevante para su designación como reemplazante de Roberto Lavagna haya sido su declaración de pertenencia política: «Comparte absolutamente todos los lineamientos del Presidente», aseguran en su entorno.

De familia de origen calabrés, nació el 26 de setiembre de 1952 en Luján y de chica se fue a vivir a Carlos Casares, donde cursó sus estudios secundarios. En su currículum figura un paso como directora del Banco de la Provincia de Buenos Aires entre diciembre de 1983 y diciembre de 1987, durante la gobernación del radical Alejandro Armendáriz.

Luego dedicó varios años a tareas de consultoría. Lo más relevante fue su paso por Ecolatina como economista asociada entre 1990 y 1993, donde trabó relación con uno de sus dueños, Roberto Lavagna. Más tarde se dedicaría a asesorar al Ministerio de Educación.

Su aparición pública se produciría en mayo de 2002, cuando Lavagna, ya convertido en ministro de Economía, la nombró como representante del Palacio de Hacienda en el Banco Central. Allí permaneció hasta dar el salto al Banco Nación en junio de 2003, pocas semanas después de la asunción de Néstor Kirchner.

Desde entonces se supo ganar la confianza del Presidente, quien la consulta al menos semanalmente sobre su visión respecto de la marcha de la economía.


Las disertaciones y los reportajes la muestran como una ferviente defensora de las políticas activas, en particular, vinculadas a la redistribución del ingreso, aunque siempre mostrando especial preocupación por evitar los desbordes. Y también contraria a los ajustes.

Una de las incógnitas sobre su gestión radica en la relación que desde Economía mantendrá con el titular del Banco Central, Martín Redrado. El horizonte no está exento de nubarrones. Hace pocas semanas se manifestó a favor de que el BCRA aplique parte de sus reservas a una red de seguridad para que los bancos puedan prestar con descalce de plazos entre depósitos (45 días en promedio) y créditos (la idea es que puedan superar los 5 años). Claro que se trata de una posibilidad no prevista en la Carta Orgánica de la institución.


Aunque nunca participó de un centro de investigación específico, su principal contacto sería el grupo Fénix. Su principal referente, Aldo Ferrer, fue profesor de Miceli durante su carrera universitaria.

La noticia sobre su designación la sorprendió camino al trabajo. Se reunió minutos después de las 10 con el presidente Kirchner. Tras su aceptación, se informó oficialmente el recambio ministerial. «La tomó tan de sorpresa que recién hoy a la noche se lo va a explicar a sus hijos». Tiene tres, todos universitarios. Además, está en pareja con Ricardo «Pacha» Velazco, quien hasta ahora se desempeñaba como asesor de directorio del BNA. Fue nombrado hace dos semanas como director de Enargas.


Después del mediodía se encontró con Roberto Lavagna, donde pautaron la transición que desembocará en su asunción como la primera ministra de Economía de la historia argentina. Fue un encuentro «amable», según describieron algunos testigos, que no se prolongó por más de 20 minutos. Por la tarde, presidió la reunión de directorio tradicional de los lunes del Banco Nación y luego volvió a la Casa Rosada para delinear con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quiénes ocuparán los principales puestos vacantes tanto en el Palacio de Hacienda como en el Nación.

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