Al Gore factura y le huye a la candidatura

Política

Al Gore se ganó u$s 500 mil en un día, ¿para qué ser candidato en una elección que les va a costar a todos los postulantes u$s 500 millones? Por eso hizo un gesto con la mano, de desdén, cuando le insinuaron si iba a correr por la presidencia de su país. Fue en el almuerzo que tuvo el viernes en un salón recoleto del hotel Alvear, con Daniel Scioli, Karina Rabolini, Tipper Gore, el embajador de los EE.UU. Earl Wayne, los gobernadores Mario Das Neves y Gerardo Zamora, el organizador del congreso sobre biocombustibles que invitaron al 2 de Clinton al país, Julio César Gutiérrez, ligado antes al fondo de inversión Hicks, Muse, Tate & Furst que tenía Cablevisión, ahora promotor de esta rara movida del biocombustible, que por ahora tiene más de política que de negocio.

La charla, como ocurre siempre con Scioli, rozó lo personal. Gore abandonó en 1989 la campaña electoral para atender a un hijo de 6 años que casi muere en un accidente de tránsito; una hermana de él murió de cáncer de pulmón, una herida para la familia Gore, que han sido productores de tabaco en Tennessee.

Negó el martes que juegue en política y dijo que está dedicado a la campaña contra el calentamiento global que comenzó hace más de 20 años, cuando era senador. Gore es un paladar negro del sur de su país, pertenece a una dinastía de políticos y escritores -es sobrino del novelista Gore Vidal- y traía una completa ficha sobre la Argentina que derramó sobre la mesa. Cifras económicas, historia, etc.

Habló mucho de Internet; fue el encargado de ese tema durante los ocho años de su vicepresidencia e insistió en el valor del tema ambiental con la frase: «Estamos a tiempo de evitar un desastre; no siempre la humanidad ha tenido esa oportunidad frente a un problema». Un profesional.

  • Anticipo

    Se negó a comentar la actualidad de la política de su país, aunque en una reunión previa a solas con Scioli le dijo que el próximo presidente será sin duda demócrata. El anfitrión le comentó su pasado deportista y le dijo que se había inspirado en él como modelo de vicepresidente intentando darle cierto carácter ejecutivo a su tarea. Gore, modesto, deslizó alguna anécdota, como que cuando estaba en Harvard su compañero de cuarto había sido el actor Tommy Lee Jones (ha interpretado en films a corredores de autos).

    Por supuesto que los anfitriones se fueron con la misma duda con la que entraron: ¿esto del biocombustible viene en serio o es un posicionamiento político de Estados Unidos para sacarse de encima la dependencia de los combustibles fósiles? Otra duda: ¿alguien va a encontrar un argumento que desmonte la objeción de que se está cambiando energía por alimentos y que va a haber -como lo expresan hoy los ambientalistas- más hambrientos a cambio de que sigan funcionando los Mercedes-Benz de los ricos?

    Gore no alcanzó a terminar el almuerzo porque a las 3 de la tarde del viernes viajaba a Chile a dar la segunda conferencia de la gira, y el sábado a la mañana tenía que estar para lo mismo en San Pablo. Por cada una de ellas -en realidad la misma charla repetida- cobró u$s 170 mil más gastos. ¿Para qué ser presidente si se puede embolsar esa plata en un solo día? Va por el mundo, además, con la desgracia de haber ganado una presidencia que le negó la Corte. Trata ahora de emular el mandato de Jimmy Carter, que dice que es mejor ex presidente que presidente. De paso: el gobierno mostró cómo puede reprimir piquetes y escraches cuando le conviene. El operativo que se montó para proteger a Gore paralizó la circulación en la zona de la Recoleta -estuvo todo el tiempo en el Alvear- con consecuencias en todo el centro. Ni quebrachos ni greenpeaces pudieron acercarse al hotel (como cuando viene Máxima Zorreguieta) y logra que el gobierno modifique su tolerancia a los piquetes.
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