5 de diciembre 2007 - 00:00

Al pedir de Kirchner, por un día Diputados fue la máquina de votar

Todo fue euforia ayer en lasbancas kirchneristas. Sinoposición enfrente, losoficialistas Héctor Recalde,Carlos Snopek, AgustínRossi y el cordobés AlbertoCantero Gutiérrez discutieronlas leyes aprobadasentre ellos.
Todo fue euforia ayer en las bancas kirchneristas. Sin oposición enfrente, los oficialistas Héctor Recalde, Carlos Snopek, Agustín Rossi y el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez discutieron las leyes aprobadas entre ellos.
No quedó nada sin votar ayer en la Cámara de Diputados. Después de haber aprobado la prórroga a la Emergencia Pública, el kirchnerismo siguió hasta liquidar todo el temario completo de leyes que habían previsto para la sesión de ayer, la última para la mitad de la Cámara que dejará sus bancas el próximo 9 de diciembre. Sin la oposición enfrente -se retiró cuando se votó la Emergencia-, todo fue más fácil. Así, sin debate, con el quórum estricto que se garantizó el kirchnerismo con sus aliados y votando los artículos casi por decenas, el recinto pareció una máquina de legislar que incluyó prórrogas en el Impuesto a las Ganancias, la nueva Ley de Ministerios para Cristina de Kirchner y hasta la promoción al bioetanol que beneficiará a los amigos azucareros. Sólo quedó pendiente uno de los pedidos que giró Néstor Kirchner al Congreso, pero porque el propio gobierno no está aún convencido sobre esa norma: la ley de reordenamiento ferroviario, que está frenada desde hace dos meses, pese a ser el autor del proyecto.

Más relajado después del escándalo que protagonizó la oposición al retirarse del recinto por no concordar con la votación de la Ley de Emergencia, Agustín Rossi ordenó a todos sus diputados que no se movieran de sus bancas para garantizar el quórum. A esa hora, la ausencia de opositores resultó una bendición para el gobierno, que pudo conseguir del recinto todo lo que quería. Sólo regresaron algunos como la lopezmurphysta Nora Ginzburg, el demócrata Rafael Martínez Raimonda, el macrista Eugenio Burzaco, la neuquina Alicia Comelli y algunos radicales, casi como para mirar de adentro lo que vendría. Comenzó entonces un frenesí legislativo pocas veces visto: . En primer lugar, avanzó la reforma ministerial para que Cristina de Kirchner pueda tomarle juramento el 10 de diciembre a todo su gabinete. El proyecto recién había ingresado al Congreso el lunes pasado y rápidamente se giró a la Comisión de Legislación General, donde fue aprobado también casi sin debate.

El proyecto que envió el gobierno lleva a doce la cantidad de ministerios, uno más que en la actualidad.

Incluye la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva, que quedará a cargo de Lino Barañao, y el paso del área de Seguridad que Aníbal Fernández se lleva desde Interior a Justicia.

  • También convirtieron en ley el nuevo régimen de promoción a la producción de bioetanol, un sistema que beneficia a los productores de caña de azúcar destinada a producir combustibles, como el régimen de biodiésel lo hizo con los sojeros.

  • Así se incorpora a los ingenios, un sector que Cristina de Kirchner defendió en el recinto del Senado, dentro de los beneficios que contempla la Ley de Biocombustibles aprobada el año pasado. Eso implica que también se les otorgará la devolución anticipada y pago a cuenta de IVA y amortización acelerada en Ganancias.

  • El apuro por votar fue tanto que hasta Jorge Capitanich, que había presentado el proyecto en el Senado, consiguió que le aprobaran la creación de la Universidad del Chaco Austral.

  • En el camino se votaron también reformas a la Justicia y hasta la autorización a Cristina de Kirchner para poder salir del país una vez que asuma la presidencia

  • También se aprobó la prórroga por un año más de la suspensión de la exención en el Impuesto a las Ganancias sobre los reintegros de IVA a las exportaciones, uno de los temas más cuestionadospor el sector agropecuariojunto con las retenciones.

  • Pero esa euforia no alcanzó para sancionar la ley de reordenamiento ferroviario. Esa norma que el gobierno envió al Congreso, y que ya fue sancionada en el Senado, contempla la creación de dos empresas que se encargarán de controlar a las compañías concesionarias de todos los ramales y de administrar los que queden bajo operación del Estado. El proyecto ya había sido debatido en Diputados hace dos meses; ayer sólo debían votarlo. Pero se sabe que el gobierno ahora no está conforme con su propia iniciativa: por eso cuando se disponían a sancionarlo, milagrosamente el recinto se quedó sin quórum. Hoy el Senado continuará con la maratón de leyes, también en lo que será la última sesión de esa cámara en este período legislativo. El temario no es menor: deberán sancionar la prórroga de la vigencia del impuesto al cheque y la tasa especial sobre los cigarrillos y dar sanción definitiva a la extensión de la Emergencia Pública, la Ley de Ministerios y el Presupuesto Nacional 2008. De nuevo, como sucedió ayer en Diputados, el problema volverá a radicar en la Ley de Emergencia cuando el radicalismo, encabezado allí por el jujeño Gerardo Morales, vuelva a cuestionar las trampas del oficialismo para garantizarse la sanción.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar