Juntos por Buenos Aires, Vilma Ibarra y Alberto Fernández
durante un encuentro del kirchnerismo porteño en un club de
barrio de la Capital Federal. Fue el viernes por la noche.
Alberto Fernández sorprendió, el viernes por la noche, a unos cuatrocientos dirigentes kirchneristas que se dieron cita en un club de barrio de la Capital Federal para despedir el año, convocados por la agrupación que pilotea la legisladora porteña Silvia La Ruffa.
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Dijo el jefe de Gabinete allí que cuando se festeje el próximo fin de año, no estará ya en funciones, que habrá cumplido una etapa. Luego repasó algunos puntos de la gestión de Néstor Kirchner, especialmente en lo referente al área educativa, sobre lo cual, a partir de la sanción de la nueva ley en la materia, viene haciendo alarde el gobierno. Creen que así levantarán la imagen del ministro Daniel Filmus para que confronte en los comicios porteños del año próximo.
Pero no asistió el ministro de Educación, quien se supone es el candidato a jefe de Gobierno por del oficialismo tras el retiro de Daniel Scioli. En cambio, concurrieron Roberto Feletti (vice del Banco Nación), Dante Gullo, el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, y la senadora Vilma Ibarra (todos con intereses electorales en el distrito), entre otros funcionarios y varios legisladores locales, como Sebastián Gramajo, Inés Urdapilleta y Sandra Bergenfeld.
Silencio
Toda esa tropa, durante el encuentro en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, escuchó de Fernández que «éste es mi último fin de año como jefe de Gabinete». Se hizo un segundo de silencio, que el funcionario pasó por alto. Entre los presentes, hubo quienes relativizaron la retirada anunciada, pero hubo también quienes aseguraron que el jefe de ministros podría competir por la banca a senador por la Ciudad de Buenos Aires, que se renueva el año que viene junto a presidente, vice y diputados.
Una de esas bancas la deja Vilma Ibarra, también afectada por el pase de Scioli ya que se la mencionaba como candidata a vicejefa de Gobierno porteño.
Otra frase dio más lugar a comentarios, después de los aplausos de rigor. Fue cuando Fernández habló de Filmus, un «candidato fantasma», quien cuando asiste a actos no alude a su candidatura o bien no asiste y hablan otros por él.
Así los kirchneristas no aciertan con el rumbo electoral que les fija el gobierno, y muchos comienzan a mirar con ojos más amigos a Jorge Telerman.
«Filmus es un gran hombre de este gobierno», dijo Fernández, quien aseguró que los científicos que se fueron del país volvieron gracias al ministro. Nada conmovedor para los presentes que empiezan a incomodarse en el escenario electoral que les plantea su jefe político.
«Todo con disimulo», creen los militantes.
Algunos dirigentes adheridos a las tribus del cacique del sindicato de porteros, Víctor Santa María, como Juan Manuel Olmos, entre otros, consideran que el kirchnerismo porteño inicia una silenciosa carrera hacia el desbande si Fernández no hace un giro rápido para alinear a su tropa, como por ejemplo, revelar sin ruedos quién es el candidato 2007. Creen que sólo su propia postulación podría detener un eventual aluvión de adhesiones a Telerman, con quien mantiene un duro enfrentamiento.
Mientras, Telerman tuvo su propio acto con kirchneristas que se sumaron a su campaña reelectoral, el sábado, en un encuentro peronista que juntó a unas mil personas.
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