Ecos de los discursos de Alberto y Cristina: reordenan la tropa y la agenda en el año electoral

Política

Ambos apuntaron en sus alocuciones contra el Poder Judicial, al tiempo que volvieron a identificar al adversario en Juntos por el Cambio.

Más allá de los anuncios puntuales que dejó el discurso del presidente Alberto Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias (entre los que se destacaron la orden de avanzar en una querella judicial por el acuerdo contraído por el gobierno anterior con el FMI y la desdolarización de las tarifas), el contenido, el tono, y el interlocutor elegido por el Jefe de Estado marcaron sin duda la línea de largada del oficialismo en la carrera electoral legislativa.

Alberto Fernández supo aprovechar la oportunidad que le brindó la cadena nacional para enmendar algunos de los errores en materia de comunicación que venía arrastrando desde el año pasado y, en consecuencia con ello, retomó el control de la agenda oficial que había perdido tras el reparto discrecional de vacunas. No obstante, la unidad de las tropas oficiales en torno a las críticas al Poder Judicial que terminó de sellar discursivamente la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner con su alocución en el marco de la causa Dólar Futuro, provocó el efecto reflejo del otro lado: no solo se unió el Frente de Todos para cuestionar el funcionamiento de la Justicia, sino que también se abroqueló el arco opositor en su supuesta defensa.

Los voceros elegidos por la Casa Rosada para remarcar el mensaje fueron ni más ni menos que los paladines del Presidente y la Vice: el ministro de Interior Eduardo “Waldo” de Pedro por un lado, y el propio Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien fue el primero en salir a respaldar a Cristina con una contundente frase en sus redes sociales como “lawfare al palo”, dejando en evidencia que muy atrás quedaron los cortocircuitos que tuvo con la titular del Senado.

Así las cosas, el regreso del Gobierno a su hoja de ruta llega en el momento justo en que los votantes de la fórmula presidencial parecían haberse agotado de las contradicciones y marcha atrás en las decisiones gubernamentales.

El desafío que debe enfrentar ahora el Gobierno es la discusión sobre cómo funcionará el “control cruzado” que pidió el Presidente en su discurso a la Asamblea Legislativa, y algo igual de importante, que esa discusión no fraccione el frente. Mientras que por el lado de la Vicepresidenta, Oscar Parrilli avaló la creación de una bicameral a la que eventualmente los magistrados rindan cuentas, la ministra de Justicia Marcela Losardo salió rápidamente a aclarar que dicho órgano de control “no puede arrogarse atribuciones de otros poderes domo cuestiones disciplinarias y sancionadoras”. La solución salomónica que encontraron en Balcarce 50 para zanjar la discusión fue encargarle a Sergio Massa que avance con el tema.

El segundo desafío es territorial, aunque no menor, y es el que constituye la interna del PJ Bonaerense. El rechazo de la Justicia a suspender la convocatoria a elecciones internas, en respuesta al recurso que interpuso Fernando Gray, le allana el camino a Máximo Kirchner aunque no sin pagar el costo del descontento de muchos, empezando por el propio intendente de Esteban Echeverría. De todas formas, la unidad del peronismo bonaerense no parece tan difícil si se lo compara con el trabajo al que se enfrentan por estas horas: conseguir mujeres que integren la lista única.

Retomando la agenda nacional, los discursos del Presidente y la Vice no solo ordenaron a su gente en el plano ideológico, sino que también dieron contenido a través de medidas concretas y volvieron a concentrarse en el adversario al mismo tiempo. El ejemplo más acabado de esto último fue sin dudas el anuncio de una querella por la deuda, a través del cual Alberto Fernández señaló directamente a la oposición como responsable de un acuerdo espúreo.

La acción se completó con la denuncia contra el macrismo que presentó este viernes el Ministerio de Educación ante la Oficina Anticorrupción, acusando de irregularidades por un total de u$s62.000.000. La presentación del Gobierno ante la Justicia por ilícitos cometidos por la gestión anterior podría no ser la última.

Habiendo ordenado las filas propias, en Casa Rosada saben que lo que sigue ahora en la agenda exige resultados y es también clave en este año electoral: reactivación económica y que no se frene por nada el operativo de vacunación.

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