Alberto Fernández: "Me gustaría tenerlo a Lavagna en el gobierno pero no quiere volver a la función pública"

Política

El Presidente se refirió al economista como "una persona calificada", pero señaló que el exministro no está interesado en volver a la política.

El presidente Alberto Fernández aseguró esta mañana que le gustaría tener al economista Roberto Lavagna en su Gobierno porque "es una persona calificada", pero aclaró que el ex ministro "no quiere volver a la función pública".

"Me gustaría tenerlo a Roberto Lavagna en el Gobierno, pero el no quiere volver a la función publica, es un hombre muy calificado", consideró el primer mandatario.

"Yo hago una diferencia entre Roberto y los diputados que eligen representarlo", sostuvo el presidente en declaraciones a "Mañana Sylvestre" en Radio 10.

El líder de Consenso Federal publicó una carta pública la semana pasada, en la que señaló que a "10 años de estancamiento, incluso retroceso económico y la pandemia, han puesto a los argentinos todos en una difícil encrucijada”, tras el fracaso de “las políticas populistas por un lado, o de ajuste por el otro, más la parálisis derivada de la pandemia” que –sigue- “han llevado la realidad socioeconómica a niveles insostenibles como lo exponen las cifras de pobreza e indigencia, tanto del INDEC como del Observatorio de la Deuda Social Argentina (de la UCA)”.

Además, Lavagna hizo 6 señalamientos o cuestiones a priorizar, a saber:

  • Trabajo privado “Poner a la creación del trabajo privado como objetivo central, protegiendo derechos adquiridos pero incorporando a la mayoría que hoy está excluida, sin derecho alguno, a formas modernas de empleo”
  • Inversión y productividad: “Darle a la inversión y a la búsqueda de productividad un papel central en la solución al estancamiento y empobrecimiento de los argentinos”
  • Jubilaciones: “Dar equidad al sistema jubilatorio de quienes menos ganan haciendo ajustes diferentes a las jubilaciones y pensiones más altas, de modo de reducir las abismales diferencias que hoy existen entre la mínima y los sistemas de privilegio. Esto implica tanto regímenes nacionales como los inevitables cambios en sistemas provinciales, ampliamente deficitarios y cargados de privilegios”.
  • Costo de la política; Empezar ya con un proceso, que llevará tiempo, pero que no puede postergarse, de bajar los costos de funcionamiento del sistema político. Cámaras más reducidas en cuanto al número de miembros, legislativos provinciales unicamerales, concejos deliberantes marcadamente más reducidos, límites estrictos al número de asesores etc. El efecto no es sólo de ahorro y mejor uso de recursos, sino que ayudará a la reconciliación de la política con los que más necesitan. Modificar conductas y valores es central en un proceso de cambio”.
  • Empleo Público:“Evitar que el empleo público siga creciendo allí donde no debe. Creció en alrededor de un millón de personas en 15 años. Reeducar, redistribuir, penalizar el intervencionismo inútil y burocrático. En definitiva, darle más poder a los ciudadanos y menos a las estructuras, gerenciales, sindicales y a las alianzas espurias entre el Estado y pseudo empresarios”.
  • Subsidios: “Desarmar progresivamente el sistema de subsidios que privilegia la concentración en Capital y el Gran Buenos Aires, porque vacía el interior del país. Es imperioso re-federalizar la Nación. Hay que empezar con el proceso de transformación territorial, sin intervenciones asfixiantes sino con reglas de juego justas”.

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