Raúl Alfonsín se cansó de que Roberto Lavagna lo ninguneara, lo mandara a callar y no le permitiese ni siquiera sugerir el nombre del radical que debería acompañar al ex ministro en la fórmula presidencial. El malestar del ex presidente estalló justo cuando la cúpula del radicalismo ajusta los detalles de la convención nacional en la que esperan consagrar al ex funcionario de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde como candidato.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La frase de Alfonsín que causó estragos en la tropa radical fue: «No voy a insistir con la candidatura de Lavagna». Aunque el ex presidente no quiso significar con eso que se despegaba de la postulación del ex ministro, ayer en la reunión de equipos técnicos que radicales y lavagnistas mantuvieron en la oficina de Lavagna en la calle Cerrito el malestar era palpable.
«La actitud de Alfonsín es arbitraria y desconsiderada, él fue el gestor de esta candidatura», rezongó uno de los dirigentes radicales que acompañaba a Adolfo Stubrin y Juan Manuel Casella. El ex presidente había asegurado en declaraciones periodísticas que si bien respalda al ex ministro no insistirá con su candidatura presidencial porque entiende que «a esta altura» en el partido existe «un porcentaje demasiado elevado» de radicales que lo rechazan. Es que, según sus estimaciones, fuera de quienes «se pasaron al oficialismo», hoy «más de 30 por ciento de los radicales desean candidatos propios», proporción que considera «a estas alturas demasiado elevada».
Corrimiento
Lo cierto es que Alfonsín, a diferencia de la cúpula del partido encabezada por Gerardo Morales, no admite los desplantes de Lavagna, quien se muestra omnipotente y reacio a aceptar un vice radical elegido por el comité de la UCR.
De este modo, el ex presidente buscó correrse del centro de la escena en el armado de la coalición radical-lavagnista de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo. El alfonsinismo, en principio, y luego el sector de la Renovación, al que pertenece Morales, fueron los principales impulsores del acuerdo con el ex ministro, que lograron poner en marcha tras el alejamiento del mendocino Roberto Iglesias de la conducción del partido.
Si bien hasta ahora Alfonsín había evitado realizar declaraciones públicas sobre la estrategia electoral de la UCR, lo cierto es que las declaraciones de ayer cayeron como un balde de agua fría en algunos sectores, dado que el ex presidente fue uno de los principales impulsoresde la postulación de Lavagna. Desde la conducción partidaria encolumnada con el ex ministro de Kirchner se buscó bajarle el perfil a sus dichos, mientras que otros dirigentes del comité nacional, como Margarita Stolbizer, coincidieron con la postura del ex presidente. En tanto, el lavagnismo optó por llamarse a silencio y no comentar las expresiones de Alfonsín. Stubrin dijo que las declaraciones de Alfonsín tendrán «efectos diversos» en el partido, pero que todos serán «de baja intensidad». «Es un estado de ánimo, una apreciación», afirmó el titular de la convención a este diario.
Morales dijo que «es comprensible lo de Alfonsín, cualquiera que pasa por la calle le echa a él (al ex presidente) la culpa de sus males. Si bien no pertenezco al espacio de Alfonsín es comprensible esta actitud que no deja de sostener lo central, que es el proyecto que trabaja el partido (con Lavagna) y que tendrá su aprobación definitiva en la próxima convención nacional», agregó.
Federico Storani, un alfonsinista que impulsa el acuerdo con Lavagna, expresó que un «acuerdo político debe tener un basamento ideológico y su correlato en la integración de la fórmula presidencial y los equipos técnicos». «Yo soy optimista y creo que se trata de una cuestión de ensamblaje», sostuvo.
Dejá tu comentario