5 de abril 2001 - 00:00

Álvarez explica por qué dejo el poder

Carlos Chacho Alvarez dará hoy una clase magistral sobre la Alianza y explicará por qué renunció a la vicepresidencia. Como el protagonista de un unipersonal que prueba suerte en el off Broadway antes de traer su obra a la Capital Federal, Alvarez estrenará en la sede porteña de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) una disertación sobre Gobierno de la Alianza: antecedentes y desempeño.

Después de haber ensayado delante de sus alumnos de la Universidad bonaerense de Quilmes a claustro lleno (aunque tuvo que suspender una función en La Pampa por falta de público en noviembre), esta tarde subirá al estrado de la calle Ayacucho 551.

Aun cuando la taquilla no le resulte favorable, FLACSO informó que Chacho continuará como profesor del seminario de posgrado Perspectivas y expectativas de cambio político en Argentina. Sumará la paga a los $ 2.000 que ya cobra de la Universidad de Quilmes. El seminario, que tiene una duración de 16 clases y una carga horaria de 48 horas cátedra, tendrá como expositores otras viudas del poder como José Luis Machinea y Pablo Gerchunoff, además del filósofo José Pablo Feinmann, el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, el politólogo Rosendo Fraga y el ideólogo de Raúl Alfonsín en los '80 y de José Bordón en los '90, Juan Carlos Portantiero.

Ayer, mientras tanto, debutaron los chachistas leales y los «rebeldes», por separado, en sendas reuniones de bloque. Darío Alessandro pasó lista entre la veintena de diputados que todavía se reportan en la Casa del Frente, aun los que observan con ojo crítico la presencia de Domingo Cavallo en Economía, pero respetan el liderazgo de Chacho y mantienen la casaca aliancista como Rafael Flores (Santa Cruz), la bonaerense Graciela Ocaña y la porteña Irma Parentella.

Flanqueado por Rodolfo Rodil, Alessandro habló de la necesidad de que el Frepaso participe de la gestión de gobierno. Flores planteó que «sólo Alvarez, siendo jefe de Gabinete, puede parar a Cavallo». En síntesis, el santacruceño afirma que no tiene sentido sumarse a la administración delarruista sin que el mismo Chacho ocupe la posición de primus inter pares entre los ministros. Los socialistas populares (Rubén Giustiniani, Gustavo Galland y María Barbagelata) seguían las alternativas de la deliberación doméstica. Por cuestiones políticas (su camarada Hermes Binner es intendente de Rosario y necesita auxilio nacional), no rompen con el ex vice, aunque coinciden con los planteos «principistas» de los que se fueron de la Alianza, desde los socialistas democráticos de Alfredo Bravo a los rupturistas de último momento.

Precisamente, este último grupo comenzó en la víspera el armado de la nueva bancada por afuera del Frepaso en la fundación ecológica de uno de sus animadores, Jorge Giles (Buenos Aires). A una cuadra del Congreso, debatieron sobre las diferencias de tiempo que dividen el movimiento disidente. Si bien todos coinciden en que no hay retorno, Alfredo Villalba, Giles y Gustavo Cardesa están apurados por materializar el divorcio, mientras los ceteristas Eduardo Macaluse y Elsa Quirós tratan de frenar unos días la diáspora (deben acordar con el intendente de Lomas de Zamora, Edgardo Di Dío, quien privilegia «caja» a ideología en territorio ruckaufista, como sus colegas Alejandro Sabbatella y Oscar Laborde, de Morón y Avellaneda, respectivamente).

Se alejaron un poco más de
Alvarez, luego de que María América González les comunicara que el máximo cacique del Frepaso no los recibirá como había prometido la semana pasada. Durante una charla con la creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados», Chacho deslizó que podría recibir de a uno a la decena de exiliados de la Alianza.

Después de convenir en que
Alvarez pretende ganar tiempo (si hablara con todos a la vez, no insumiría más que una jornada), la mayoría exteriorizó cierto fastidio: «O vamos todos juntos, o no va ninguna», parecieron juramentarse. Sin embargo, nadie descarta que terminen desfilando individualmente por la Casa del Frente.

González
hizo catarsis por el fracaso en imponer el dictamen derogatorio del decreto previsional en la Comisión que ella preside. Junto a Villalba prometieron volver a la carga para tener habilitado el dictamen y bajarlo al recinto en la primera sesión, posterior a Semana Santa.

En versión solista,
Alicia Castro presentó su Frente del Cambio, cuyo leitmotiv será «construir un modelo económico, político y social que represente a los sectores populares». Castro, que el sábado fue con un fotógrafo a retratarse con los 10 díscolos, se acoplaría al Polo Social. La fórmula sería: el cura Luis Farinello, senador, y la jefa de las azafatas, cabeza de la lista de diputados por el distrito bonaerense.

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