23 de marzo 2001 - 00:00

Alvarez ordenó apoyar a Cavallo

"Ojalá que los primeros diez artículos se le hubieran ocurrido a Machinea", suspiró el frepasista Rafael Flores sobre la ley Cavallo, al terminar una reunión que los legisladores mantuvieron con el cacique Carlos Chacho Alvarez.

Chacho
consiguió ayer predisponer a la revoltosa bancada de diputados nacionales a favor de las medidas que impulsa el nuevo ministro de Economía que anoche trataba el Congreso.

Al menos la mitad de la bancada se había convencido de otorgar poderes especiales al ministro, con muchas acotaciones, mientras que la otra porción decidía no dar ninguna facultad extra. El camino no fue sencillo para el ex vicepresidente. Primero tuvo que relatar los por qué y cómo quería reemplazar a Christian Colombo en el gabinete nacional y luego prometer, que esas negociaciones para la vuelta del Frepaso quedaron terminadas.

«Ustedes saben que nosotros bancamos a Cavallo pero que pedíamos una presencia fuerte de la Alianza en el gabinete si él se incorporaba, por eso yo quería ocupar la jefatura»
, les confió al grupo, una vez que aplazó las quejas de casi la mitad del bloque que se le había manifestado en contra de los cambios del gabinete el día anterior, entre ellos María América González, Alfredo Villalba y Marcela Bordenave, que atendían apretando los dientes.

Vencido

«Bueno, pero si no vas vos, no va nadie», le dijeron los diputados a un Chacho vencido, que les narró los pasos de la discusión en Olivos, los que había conocido de boca de Darío Alessandro y Aníbal Ibarra, y cómo «De la Rúa me vetó». Sobre ese punto se interesaron los legisladores que quisieron hurgar en la postura de Domingo Cavallo aquella madrugada, pero Chacho insistió con que el impedimento para que vuelva al gabinete había sido exclusivamente de De la Rúa.

Tampoco le admitieron que pudiera haber nuevas negociaciones, como piensan, para después de la aprobación de la ley. Por eso se abroquelaron en el bloque, que ahora dirigirá desde la Casa del Frente Chacho.

Hasta llegar al clima que le permitiera a Alvarez convencer a esa tropa herida de la necesidad de acompañar los pasos de Cavallo, el frepasista dejó correr innumerables discursos.

«Lo que pasa es que aparecimos como queriendo que venga Cavallo al gobierno y terminamos pagando todos los costos»
, se lamentaron los frentistas. «Pero esto no tiene nada que ver con la ley que ustedes van a tratar ahora, así que les pido nos dediquemos a ese tema y en otro momento mantendremos un debate político sobre lo que cada uno piensa», propuso Chacho, cuando faltaban unas horas para que se inicie la sesión en la Cámara baja. Antes les advirtió: «Hay que conversar cualquier modificación con el radicalismo, de ninguna manera nosotros vamos a ser responsables de que la ley se pueda trabar».

Modificación

Obedientes, asintieron. Después de todo, les aceptaba Chacho proponer modificaciones para no dar facultades extraordinarias tal como estaban planteadas y eso lo consideraron mejor que levantar la mano sumisamente como les proponía, de alguna manera, Darío Alessandro al iniciar la ronda.

Recién entonces el grupo se abocó a tomar posición sobre los artículos de la ley de competitividad y ahí Alvarez también les charló un discurso:
«Es necesario que en esta etapa acompañemos, la situación es grave y delicada, nadie tiene que pensar que hay que oponerse sino colaborar». Tal como el comentario del santacruceño Flores, todo estuvo bien hasta el artículo décimo del proyecto de ley, porque el 11, el que pide la delegación de poderes al Ejecutivo para impulsar una reforma del Estado desató la discordia. Acordaron impulsar modificaciones para que no se den atribuciones en materia laboral, previsional y de privatizaciones, sin que ese tipo de medida pase por las Cámaras legislativas. Los 15 rebeldes se negaban hasta ver qué pasos había dado la comisión que conformaron Horacio Pernasetti y Marcos Makón para corregir la norma, a la que había asistido Alessandro.

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