Álvarez sueña aún con ser Colombo
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Reclamo
Chacho envió a Ibarra, a Alessandro y a Pedro del Piero a la Rosada para que presenciaran los nombramientos, con la expectativa de que las negociaciones seguían en curso. Los frepasistas se pusieron en alerta: «Ahora nos vamos», amenazaron advirtiendo el retiro del lote de una veintena de funcionarios menores que conserva en el gobierno nacional. Pero Alvarez, que se mostró ante su tropa desgastado y a la vez ofuscado, les pidió una tregua, para esa retirada que estaba pactada desde el lunes, antes de que los delegados de Chacho llegaran a Olivos, en caso de que los resultados fueran los de ayer.
A Ibarra, Alvarez le delegó funciones, como nunca lo había hecho, por razones de protección mutua:
* Ibarra reclamaba participación en las decisiones nacionales, y Alvarez vio la oportunidad de callar sus caprichos.
* El jefe porteño viene anunciando la posibilidad de conformar una alianza propia si se disgrega a nivel nacional la coalición y de esa manera Alvarez frenaba la iniciativa.
*Alvarez creyó conveniente sumarlo a las negociaciones con Cavallo, dejándolo sin discurso opositor. Después de todo, Ibarra había ostentado una línea de diálogo propia con De la Rúa.
Por la noche, Juan Pablo Cafiero y Alessandro comenzaron a desandar el camino. El «Alianza más Cavallo» que habían arengado la jornada anterior, se había transformado ayer en un «Alianza más Cavallo, menos Chacho».
En un discurso ambivalente comunicaban que no estaban peleando por cargos, pero que así no era un gobierno de unidad nacional.
«Que no haya ningún miembro del Frepaso en el nuevo gabinete no significa que nos hayamos ido del gobierno», dijo Alessandro, mientras contenía a toda la tropa frepasista que ya consideraba desarmada la Alianza y trascendía el pedido de renuncia a funcionarios del Frepaso.




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