21 de marzo 2001 - 00:00

Álvarez sueña aún con ser Colombo

«Liberamos a De la Rúa de darnos cargos en el gabinete», dijo vencido Carlos Chacho Alvarez anoche, mientras el Frepaso seguía reclamando la silla de jefe de Gabinete para el ex vicepresidente, después de haber quedado al margen de la nueva composición del staff nacional.

«Damos por cerrado este capítulo», dijo Alvarez. Confió que en conversaciones con el Presidente «nos deseamos mucha suerte porque tenemos mucho que ver con lo que pasa en la Argentina» , agregó para dar a entender que todo se había terminado.

Los frepasistas deliberaron todo el día y sólo tuvieron un alto durante el día, para que Aníbal Ibarra y Darío Alessandro asistan a la jura de Domingo Cavallo, terminaron al anochecer cuando se acordó enviarle un mensaje al Presidente: « Lo liberamos de que tenga que darnos un cargo».

«Llámenlo a Aníbal que vaya y se lo diga», pidió Chacho para que Ibarra sea el mensajero.

Reclamo

El jefe porteño había estado, junto a Alessandro, hasta la madrugada de ayer en el quinta de Olivos para insistir ante el Presidente y Domingo Cavallo el reclamo de sillas para el Frepaso, con la idea de que Chacho tenía que ser jefe de Gabinete. No lo consiguieron, y esperaban el refuerzo de Raúl Alfonsín para reconvenir el reparto en la mañana de ayer, pero De la Rúa fue ocupando cada uno de los puestos que ofertaba y le rechazaba, como el Ministerio de Interior, de Educación y Acción Social.

La tertulia frepasista ocupó hasta una hora antes de las juras de los nuevos ministros y los avanzaron los anuncios anticipados, para darse cuenta de que el Fre-paso quedaba afuera.

Chacho
envió a Ibarra, a Alessandro y a Pedro del Piero a la Rosada para que presenciaran los nombramientos, con la expectativa de que las negociaciones seguían en curso. Los frepasistas se pusieron en alerta: «Ahora nos vamos», amenazaron advirtiendo el retiro del lote de una veintena de funcionarios menores que conserva en el gobierno nacional. Pero Alvarez, que se mostró ante su tropa desgastado y a la vez ofuscado, les pidió una tregua, para esa retirada que estaba pactada desde el lunes, antes de que los delegados de Chacho llegaran a Olivos, en caso de que los resultados fueran los de ayer.

A
Ibarra, Alvarez le delegó funciones, como nunca lo había hecho, por razones de protección mutua:

*
Ibarra reclamaba participación en las decisiones nacionales, y Alvarez vio la oportunidad de callar sus caprichos.

* El jefe porteño viene anunciando la posibilidad de conformar una alianza propia si se disgrega a nivel nacional la coalición y de esa manera
Alvarez frenaba la iniciativa.

*
Alvarez creyó conveniente sumarlo a las negociaciones con Cavallo, dejándolo sin discurso opositor. Después de todo, Ibarra había ostentado una línea de diálogo propia con De la Rúa.

Por la noche,
Juan Pablo Cafiero y Alessandro comenzaron a desandar el camino. El «Alianza más Cavallo» que habían arengado la jornada anterior, se había transformado ayer en un «Alianza más Cavallo, menos Chacho».

En un discurso ambivalente comunicaban que no estaban peleando por cargos, pero que así no era un gobierno de unidad nacional.

«
Que no haya ningún miembro del Frepaso en el nuevo gabinete no significa que nos hayamos ido del gobierno», dijo Alessandro, mientras contenía a toda la tropa frepasista que ya consideraba desarmada la Alianza y trascendía el pedido de renuncia a funcionarios del Frepaso.

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