9 de mayo 2006 - 00:00

Amargo desayuno para un macrista

Aunque Bernardo Neustadt ya no aparece seguido por televisión, mantiene su poder de convocatoria. Y, en su casa de San Isidro, suele reunir invitados como el último fin de semana en el que la estrella principal fue Eugenio Burzaco, uno de los más conspicuos colaboradores de Mauricio Macri. Pero en el desayuno -de trabajo, habría que decir-, a Burzaco no le fue demasiado bien en un encuentro donde estuvo Cecilia Pando (con su silencioso esposo, el retirado militar Pedro Mercado), Mariano Caucino, el legislador porteño Helio Rebot -famoso por haber inclinado la balance para destituir a Aníbal Ibarra a pesar de su filiación kirchnerista-, Lucas Marisi y Jorge Triaca hijo con un núcleo de unos 40 jóvenes universitarios.

Allí, entre las medialunas, Burzaco anticipó que se iba a lanzar como candidato a la intendencia de San Isidro. No tanto por un deseo de crecer, sino porque «en la Cámara de Diputados no se puede hacer nada». El auditorio, más que aceptar la explicación, lo atacó: «
Ustedes, los de la nueva política, son iguales a los de la vieja política: no hace 6 meses que estás en un cargo y ya te postulás para otro. Además, ¿vos no sos el Burzaco que Macri presentó como ministro de Seguridad en las sombras? Si es así, ¿para qué querés ser intendente de San Isidro?».

Mal clima, pues también, al hombre de PRO, lo cuestionaron porque su partido no supo defender a Luis Patti para que ingresara como diputado, como había determinado la última votación. Aseguró Burzaco que, en esta ocasión, su partido votará correctamente, o sea al revés de lo que ocurrió antes por error de Federico Pinedo (quien, en verdad, negociaba ese sufragio en contra por la vicepresidencia tercera de la Cámara).

  • Invitado especial

  • Neustadt, un tanto molestocon los hábitos borocotistas de algunos políticos (especialmente con Paola Spátola, «quien siempre venía a estos desayunos y la ayudamos a que llegara a la Cámara»), lo trató como un invitado especial a Rebot, pues -según dijo-«tuvo la dignidad de votar contra las órdenes de su jefe, Alberto Fernández» (en el caso Ibarra, claro).
    Debió emocionarlo ese elogio, ya que se pasó las dos horas de la reunión en silencio, inclusive cuando hubo más de un mandoble contra el gobierno que representa, el de Néstor Kirchner. En rigor, también Rebot supo cambiar de camiseta en el pasado reciente, aunque como es poco conocido, casi nadie se dio cuenta. Los jóvenes asistentes tampoco se expresaron demasiado a favor de Macri: lo imaginan demasiado ocupado o desatento a sus propias inquietudes.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar