Luis Barrionuevo y Cristina Fernández de Kirchner tuvieron un cruce virtual en la reunión de bloque PJ, cerca del mediodía de ayer. Si bien no se miraron a los ojos porque la primera dama de Santa Cruz no llegó a tiempo a la cita (venía de una gira de campaña por Tucumán), el santacruceño Nicolás Fernández llevó hasta allí un mensaje de advertencia de la senadora al gastronómico que este último repelió con amenazas hacia el matrimonio Kirchner.
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Barrionuevo ya estaba advertido de que la Kirchner, por ser la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, podía hacerse cargo de la causa para excluirlo del Senado por su actuación en el escándalo electoral en Catamarca. «Cristina me pidió que les avisara que piensa fijar su posición en el recinto y que no se va a callar las críticas hacia el candidato peronista», anunció Fernández sin levantar la voz. Desde el fondo del salón, contemplaba con sorna la escena el propio aludido.
En forma paralela, la misma señora de Kirchner se había comunicado por teléfono con José Luis Gioja para decirle que, más allá de lo que decidiera la bancada, ella pensaba ir a la sesión junto a radicales y provinciales a tratar el pedido de expulsión del gremialista. La legisladora ya estaba al tanto de que muchos de sus compañeros estaban más predispuestos a retacear quórum y así impedir un escándalo con rédito nulo para el oficialismo.
Su emisario en el conciliábulo de bloque, «Tito» Fernández, provocó la reacción del romerista Marcelo López Arias. «Si ella va a dar un discurso con críticas, lo cual parece altamente productivo desde el punto de vista mediático, pongámonos de acuerdo y que todos los que tenemos algo para decir en ese sentido (creo que podemos hacer cuestionamientos al PJ provincial y, por supuesto, al Frente Cívico) hagamos lo mismo», planteó el salteño, reclamando igualdad de derechos y no privilegios. «Muchachos -intervino con parsimoniosa ironía Barrionuevo-, no se preocupen... Decile a Cristina -siguió con la mirada a Fernández-que no tengo problemas en que diga lo que quiera, pero que se atenga a las consecuencias. Tengo acá copias de los cheques con los que se paga la campaña de Néstor Kirchner que me gustaría dar a conocer después de que ella hable», sonrió con cierta maldad. Fernández no respondió, aunque -más tarde-avisó a la senadora sobre la tormenta de papeles que prometía el sindicalista delante de cámaras de TV.
•Discurso nostálgico
La mayoría trató de pacificar los ánimos. El chaqueño Jorge Milton Capitanich largó un discurso casi nostálgico de sus años en la JP y la emprendió contra «la proscripción que sufrió el peronismo en Catamarca». Cuando comenzó a hacer historia, lo paró en seco Eduardo Menem.
Con sentido del humor, el riojano apuntó: «Perdoname, Capitanich, pero me parece que ése no es un buen argumento. Si vamos a decir que al PJ catamarqueño lo proscribieron, tendríamos que reconocer que, en el nivel nacional, el PJ se autoproscribió», bromeó Eduardo Menem ante las carcajadas de sus colegas. La amenaza de Barrionuevo a la ausente Fernández de Kirchner había quedado atrás, aunque nadie la había olvidado.
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