Amor y paz

Política

Nadie los imaginaba en Woodstoock. Menos expresándose -y actuando- con la pacífica actitud de los hippies de los 60. Pero, inesperadamente, el duro sindicalista Hugo Moyano y el beligerante piquetero oficial Luis D'Elía sacaron de la galera la paloma de Picasso, las margaritas, los cartelitos de «Love» y «No war» y, los dos, en distintos ámbitos, se manifestaron a favor de la concordia, el diálogo y la serenidad (luego de casi 5 años de propiciar actuaciones violentas). Les faltaba el humo onírico del joint o el efecto del LSD. Obedientes, se presentaron en cámara como una broma de los inocentes, cumpliendo instrucciones de la Casa Rosada para facilitar un acuerdo con el campo, por ahora inflexible. Poco creíble la actuación, aunque meritoria.

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