Antes del acto, una visita a la AMIA

Política

De la muerte surgió la vida. La acción social que hace la AMIA es extraordinaria.» Continuando con su gira por entidades judías, la senadora Cristina Fernández de Kirchner visitó ayer la sede de la mutual reconstruida luego del atentado del 18 de julio de 1994. La segura candidata bonaerense se rehusó a hablar de política, almorzó comida «casher» pero diet, estuvo en la Oficina de Empleo de la entidad y colocó tres ofrendas florales en homenaje a los muertos en los dos atentados (contra la AMIA y la Embajada de Israel) y los desaparecidos judíos durante la dictadura.

La gira de ayer de Cristina comenzó en Uriburu 650, un predio ubicado en la misma manzana de la sede central de la AMIA, y en la que funciona la Oficina de Empleo, la mayor bolsa de trabajo privada del país (150.000 fichas). Allí, hace once años, había una pequeña sinagoga, destruida por la explosión, pero a través de la cual los socorristas consiguieron acceder a los fondos del edificio derruido por el atentado. Esto le explicaron a Cristina Luis Grynwald ( presidente de AMIA) y José Kestelman (vice). También le dijeron que allí se están haciendo dos pisos de un Centro de Día para la Tercera Edad, con fondos aportados por la cartera que maneja su cuñada, Alicia Kirchner.

• Monumento

Después caminaron por Tucumán hasta Pasteur 633, la entrada principal del edificio de la AMIA, e ingresaron a la plaza seca que alberga el monumento a las víctimas de los atentados, hecho por el célebre escultor israelí Yakov Agam. A pesar de que había ya estado allí en diciembre con su esposo,en ocasión de la inauguración de la placa que recuerda a los desaparecidos, Cristina pidió que le explicaran el sentido del monumento (es una estructura dinámica, cuyas imágenes varían a medida que el observador se desplaza).

• Anticipo

Después subieron al 5° piso, donde almorzaron pollo con espárragos, helado dietético «parve» (hecho sin leche, según ordena el «cashrut», código alimentario judío) y café. El menú había sido «sugerido» por quienes le cuidan la silueta a la primera ciudadana. Allí Grynwald le anticipó lo que sucederá el próximo lunes, día en que se cumplen once años del ataque terrorista. Por la mañana se hará el acto tradicional; luego, entre las siete y las nueve de la noche, 85 personalidades elegidas por los familiares firmarán un manifiesto en el que pedirán justicia y el esclarecimiento del atentado. Entre los convocados que ya aceptaron firmar se encuentran Emanuel Ginóbili, Gabriela Sabatini, Adrián Suar, Mariano Grondona y Abel Madeh, presidente del Centro Islámico Argentino.

El texto completo del manifiesto dice:
«Los firmantes asumimos la representación de cada uno de los fallecidos en el atentado a la AMIA, ocurrido hace 11 años, y en nombre nuestro, de cada uno de ellos y de los Familiares y Amigos de las Víctimas instamos a cada uno de los destinatarios de la presente a luchar en forma inquebrantable para lograr un país sin impunidad, con una Justicia mejor, con educación y salud para todos, sin discriminación ni excluidos, y que conservemos la memoria de las cosas que se hicieron mal para no repetirlas. Sólo así los que ya no están podrán descansar en paz y nosotros estar orgullosos de ser parte de un país mejor y más justo».

La senadora habría querido sumar su rúbrica al documento, pero Grynwald le explicó que está vedado a políticos y funcionarios; la senadora aseguró que no se ofendió.

Después, frente a los medios que la esperaban en la puerta, reiteró el «compromiso» de su gobierno con el esclarecimiento del ataque terrorista, elogió la acción social de la AMIA y se marchó a las 15.50; había llegado a las 14.15.

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