Apuntan contra bancos y agentes por especular con el dólar y piden investigar uso de información privilegiada
La Presidente apuntó contra los bancos Mariva, Macro y Patagonia, y las sociedades de bolsa Mariva y Balanz Capital por concentrar la mayor parte de esta operatoria. Consideró que con esa "bicicleta" financiera "están desestabilizando". También llamó la atención sobre entidades bancarias por el uso de información privilegiada previo al ajuste en 20% del límite de activos en moneda extranjera: "Cuando todos los bancos compraban dólares ellos vendían". Se refirió por este tema al Patagonia, Supervielle, Macro, Mariva e Itaú.
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Cristina de Kirchner durante su discurso en Casa Rosada.
También cuestionó la actitud de diferentes entidades del sistema financiero y señaló al respecto que "los organismos de control y de regulación" del sistema tienen que "aplicar las normas y cuidar a los argentinos".
La acusación presidencial da cuenta que el Banco Patagonia, Supervielle, Mariva, Macro e Itaú salieron a desprenderse de dólares antes de conocerse la disposición del BCRA que bajaba la tenencia de activos en divisas del 30 al 20%. Los acusó de haber contado con "información privilegiada" y le pidió al Ministerio de Economía que investigara este tema.
No podía faltar las críticas a los sectores empresarios, en esta oportunidad se refirió a los exportadores y los empresarios en general al sostener que "están presionando con el tipo de cambio para que haya devaluación para licuar convenios colectivos de trabajo" alcanzados en los últimos años.
En lo que fue casi un dialogo desde el atril del Salón del Bicentenario la jefa de Estado expuso su pensamiento sin censura: la Argentina no tienen mayores problemas y si estos surgen es por los enemigos del modelo.
La Cámpora y los funcionarios más allegados al entorno presidencial defienden a capa y espada este diagnóstico de la realidad. "Lo que ustedes califican el relato despectivamente es un modelo exitoso que buscan tumbar desde adentro y desde afuera", explican.
Cristina en más de una oportunidad explicó que el kirchnerismo ha hecho por el país "lo que nadie nunca hizo" y esta transformación es la que se busca "impedir". Lo sintetizó al sostener que los enemigos buscan atacar "al proyecto político del país".
También, y en un tono de reto les habló a los "sectores exportadores y empresariales, a partir de su propia ineficiencia, porque yo no les dije que no vendan la soja, por idiotez de muchos que creen todo lo que leen", expresó la jefa de Estado en referencia a la decisión del sector agrícola de no cumplir, en las últimas semanas, con la venta de sus tenencias en granos.
Estados Unidos (aunque sin mencionarlo) fue destinatario de varias críticas presidenciales. Comenzó mencionando la carta en donde los Estado Unidos advierten a sus ciudadanos en relación a la inseguridad en la Argentina. "No estamos en el far west" aseveró Cristina demostrando una vez más que la inseguridad no es problema para el Gobierno.
Calificó que la misiva "está destinada a provocarme" pero afirmó que "no me van a hacer enojar". "Creo que esa carta" tuvo como propósito "provocarme" pero "no estoy enojada, no me van a hacer enojar", expresó la mandataria.
Previamente se había referido a la decisión del Juez Griesa de declarar en desacato medida que calificó de que "nunca se ha llegado tan lejos en el disparate", y denunció que "quieren tirar abajo la reestructuración de la deuda". Y anticipó que seguramente "habrá sanciones". Cristina con ironía confesó que no le sorprendería que "me quieran poner presa".
En una acusación que shockeo a los asistentes la jefa de Estado afirmó que en la conspiración en contra de la Argentina recomendó que "si me pasa algo, que nadie mire hacia el Oriente, miren hacia el Norte" en referencia a las supuestas amenazas que recibió del grupo terrorista islámico ISIS.
Para que no queden dudas aseguró que "después de ver las cosas que se están haciendo desde determinadas representaciones diplomáticas, después de escuchar declaraciones que parecen un ejercicio de cinismo, que vengan a crearnos una historieta de que el ISIS me está buscando para matarme", dejando en el auditorio la convicción que se refería a los Estados Unidos.
Miles de militantes, patios colmados de jóvenes que desplegaron banderas fue el marco apoteótico que desplegó el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli para el acto que dio lugar a los encendidos discursos presidenciales.





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