27 de marzo 2007 - 00:00

Apura Botnia apertura de plan contaminante de papel

Tabaré Vázquez
Tabaré Vázquez
Luego de varias semanas de pausa, debido al proceso electoral entrerriano y a las novedades por la marcha de la tarea de « facilitador» del rey Juan Carlos de España, la Cancillería trabaja ahora en dos objetivos concretos vinculados al conflicto de las pasteras de Fray Bentos: los argumentos que se llevarán a la reunión de Madrid del 18 de abril y la posibilidad de ampliar las acusaciones ante el Tribunal de La Haya contra Uruguay, por el comienzo de las pruebas hidráulicas de Botnia.

La Cancillería obtuvo además ayer un dato clave: la papelera está en condiciones de producir pasta celulosa en la última semana de agosto o la primera de setiembre. Esto es, un mes antes de la fecha programada y a dos de las elecciones presidenciales argentinas. No es un dato menor. En algún momento Néstor Kirchner confió, por información que se le derivó desde el gobierno de Tabaré Vázquez, en que Botnia comenzaría a operar en noviembre, cuando su sucesor (él mismo o su cónyuge o un tercero) ya hayan sido elegidos y cuando no deba pagar precios políticos por el comienzo de las actividades de la pastera de Fray Bentos. Ante este panorama, desde Presidencia llegó la orden a fines de la semana pasada, para que sea el Ministerio de Relaciones Exteriores el que concentre la tarea de preparación de todos los temas jurídicos y económicos del conflicto de Fray Bentos. Nuevamente queda fuera la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, que, por otro lado, sufrió la semana pasada varias renuncias internas.

El cronograma para el encuentro de Madrid, según las pautas que se enviaron desde la cancillería española de Miguel Angel Moratinos, es el siguiente: entre el lunes 16 y el martes 17 de abril, los cuerpos técnicos de los dos países podrán comenzar a trabajar en la capital, en coordinación con técnicos del ministerio europeo. Luego, para el 18 por la mañana, está previsto un encuentro más bien diplomático entre los cancilleres de los dos países (Jorge Taiana y Reynaldo Gargano) y, posiblemente, el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y el secretario general de la Presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández. Estos dos últimos funcionarios probablemente son los únicos de ambos países que mantuvieron el diálogo en todos los momentos del conflicto, incluyendo las últimas semanas cuando todo tipo de movimiento estuvo suspendido por las elecciones de Entre Ríos.

Del encuentro del 18 de abril, que se anticipa estrictamente diplomático, participarán también el rey Juan Carlosde España, en su rol de patrocinador del evento, y su enviado al Río de La Plata, José Antonio Yáñez Barnuevo. Lo que aún no terminó de resolverse es qué sucederá después de ese miércoles. En principio, España confía en que habrá tres jornadas de negociaciones directas: el 18, 19 y 20 de abril. Sin embargo, tanto en Buenos Aires como Montevideo son pesimistas; ya que se descarta que rápidamente quedará en claro que las posiciones de los dos países están lo suficientemente lejos como para lograr cualquier tipo de comienzo serio del diálogo.

  • Ofrecimiento

  • Desde España se ofrece disponer de dependencias públicas de la cancillería de ese país, para que un grupo de técnicos continúe negociando, aunque esas primeras tres jornadas no den los resultados esperados. En Buenos Aires y Montevideo creen que las posibilidades para llegar a un acuerdo en Madrid son más que remotas. En principio, la Argentina no quiere escuchar ningún tipo de propuesta que no incluya la posibilidad de discutir un traslado de Botnia, mientras que Uruguay no tiene pensado hablar de ningún tema vinculado a las plantas mientras haya cortes.

    Todo este cronograma fue presentado personalmente por el embajador de España en la Argentina, Rafael Estrella, que visitó a Néstor Kirchner ayer por la mañana en la Casa de Gobierno, para garantizarse que el presidente local apoye la reunión de Madrid, donde está en juego, además del conflicto por las pasteras, la figura del rey. Las mismas dudas se perciben desde Montevideo, donde se espera para las próximas que también haya un encuentro oficial entre Tabaré Vázquez y el embajador español en Uruguay.

    El otro frente sobre el que trabaja la Cancillería argentina, es en la posición que se tomará ante la aceleración de las obras de Botnia en Fray Bentos. Según los datos que llegaron ayer al ministerio de Jorge Taiana, la papelera estará en condiciones de producir pasta celulosa en la última semana de agosto, mucho antes de lo planeado. La información habla de unas 4.000 personas trabajando a turno completo en la última etapa, la de puesta de las máquinas, con lo que el levantamiento de las instalaciones estaría ya completa en 90%. Ahora se espera que las pruebas finales se concreten en abril y no en mayo como estaba previsto. Este cronograma es un paso previo a la puesta en marcha de la planta, que abarcará desde el funcionamientode las calderas a la evaluación de los sistemas eléctricos y se tomará agua del río para hacer análisis de cañerías y de los sistemas hidráulicos. Como desde Buenos Aires se asegura que para realizar estos movimientos se debe pedir permiso a la Argentina, y como se descarta que esto no sucederá (entre otras cosas porque la Cancillería local daría una respuesta negativa), el Ministerio de Relaciones Exteriores comenzaráa evaluar llevar este caso ante los Tribunales de La Haya, ampliando la acusación a seis violaciones al Tratado del Río Uruguay. Los otros planteos argentinos ante Uruguay fueron por la autorización a construir las papeleras de Botnia y ENCE y del puerto de la primera, el comienzo de las operaciones del puerto y la ampliación del retiro de aguas. Sólo la posibilidad de que esta sexta acusación pueda retrasar todo el proceso en la Corte Internacional, provocaría que no se realice la nueva presentación.

    Sobre las pruebas de abril, Botnia asegura que no utilizará cloro, y que únicamente quemará combustible, con lo que no habría, según la empresa, efectos sustantivos en los primeros chequeos de la pastera. Igualmente para la Cancillería podría haber cuestionamientos, ya que tanto el impacto visual como la utilización de la chimenea y el retiro de aguas, podrían ser material de estudio para una eventual acusación ante La Haya.

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