Comenzó ayer en el Salón de Pasos Perdidos el escrutinio definitivo de votos de la elección presidencial. Las urnas de los lugares más alejados del país estaban terminando de llegar anoche al Salón Azul, donde son veladas por Gendarmería Nacional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los delegados de la Justicia Electoral ya habían comenzado a adelantar el conteo definitivo del escrutinio oficial con las primeras urnas llegadas al Congreso, que corresponden a votantes de la Capital Federal. Deberán tener finalizado el trabajo para el próximo 7 de mayo, cuando se realice la Asamblea Legislativa que proclame a Carlos Menem y Juan Carlos Romero y Néstor Kirchner y Daniel Scioli como los candidatos a pelear en el ballottage.
Esta vez, el escrutinio se desarrolla con una paz inusitada. Ayer a las 18 venció el plazo para que los apoderados de las listas presenten impugnaciones a la Justicia sobre cualquier acto del proceso electoral -el Código establece un plazo de 48 horas desde el cierre de los comicios para hacerlo-y no se detectaron inconvenientes.
Por lo tanto, a partir de mañana, la Justicia comenzará a computar los resultados provisorios. Así, ajustando los tiempos, la Justicia tendría la documentación lista con los resultados definitivos y la comunicación al presidente del Senado a tiempo para el próximo miércoles, cuando está prevista la Asamblea Legislativa. Sólo deberán apurarse los ordenanzas para desarmar los escritorios improvisados que se montan en el Salón de Pasos Perdidos para el conteo de votos.
Por ahora, lo único que se escucha en el Congreso son las protestas de empleados y funcionarios por la incomodidad que suponen las decenas de empleados de la Justicia Electoral trabajando en Pasos Perdidos, zona que queda vedada para cualquier persona que no esté designada por el juez.
No pueden ingresar ni circular ni siquiera las autoridades de ambas Cámaras -hay que recordar que el sector utilizado es la parte del Palacio donde se unen el Senado y Diputados-.
En los hechos, los legisladores pierden temporalmente la jurisdicción sobre esos salones usados para el escrutinio e, incluso, hasta sobre los baños que normalmente utilizan los diputados durante las sesiones. Todo ese sector queda bajo custodia de la Justicia Federal, que utiliza a Gendarmería como brazo armado y aleja del lugar al personal de seguridad del Congreso.
Dejá tu comentario