La presión por los incrementos salariales a estatales no para. Después de que toda la administración pública, más la Justicia, recibieran subas, les llegó el turno ahora a los empleados del Congreso. No es sano en un momento de preocupación fiscal, pero los equipara con el resto. No son ellos hoy el problema sino los propios diputados y senadores. No sólo están dispuestos a pagar el costo público de aumentarse 19% las dietas sino que aun quieren más. Lo peligroso es que ya se analiza cómo hacerlo.
Como ya lo hizo el Poder Judicial, los empleados legislativos definirán antes del 30 de este mes el ajuste salarial que vienen negociando desde hace meses. La proporción del incremento será similar: 10% a partir del 1 de junio y 9% desde agosto, aunque se incluirá llevar una suma fija que perciben de los actuales $ 200 a $ 400. La novedad es que después de haberlo negado sistemáticamente, ese aumento salarial incluirá a los diputados y senadores que se «engancharán» a sus empleados.
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Hace menos de 15 días, cuando reverdecieron las versiones sobre incrementos de dietas a diputados, el propio Alberto Fernández negó que esa posibilidad fuera avalada por el Poder Ejecutivo. Es más, desde la Casa Rosada se precisó: «Si quieren aumentarse el sueldo, que paguen ellos el costo político».
La presión dentro de todos los bloques por subir las dietas de los actuales $ 6.000 -más los pasajes que reciben mensualmentees tan grande, que a las autoridades de la Cámara no les quedó otra opción que pagar el costo público de aumentar esos sueldos.
Hasta allí el reclamo puede resultar razonable: más allá del desprestigio que vive el Congresodesde hace años, no puede decirse que a un legislador que debe mantener a su familia en una provincia y un departamento en la Capital Federal le sobre demasiado dinero con un ingreso de $ 6.000.
Exigencia
El problema es que, según confían fuentes parlamentarias, con ese incremento nos les alcanza a los legisladores. Los pedidosque normalmente llegandesde hace tiempo a las oficinas de los jefes de bloque suponen aumentos muy superiores a los que se concederán a los empleados. En algunos casos, diputados han exigido a la conducción de la Cámara aumentos de hasta 100% de sus actuales ingresos.
Es seguro que esos pedidos no se convalidarán, pero se confiesa en Diputados que algunarecomposición extra recibirán, además del publicitado aumento similar al de los empleados.
Nadie olvida el día en que se conoció que mientras se mantenían congelados los incrementos al personal legislativo, los diputados y senadores recibieron un alivio económico a través de un incremento de los tramos de pasajes aéreos que las Cámaras les entregan mensualmente.
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