7 de febrero 2006 - 00:00

Argentinos vigilan urnas en Haití

Kofi Annan
Kofi Annan
Puerto Príncipe (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Unos 3,5 millones de haitianos están convocados hoy a las urnas para elegir un nuevo presidente y un nuevo Congreso con un fondo de constante inseguridad, pero con la esperanza de poner fin a una historia marcada por treinta años de dictadura y veinte de crisis.

Casi dos años después de la salida al exilio del presidente Jean-Bertrand Aristide, Haití sigue siendo un país herido y turbulento.

La ONU, presente desde mediados de 2004 en Haití con sus Cascos Azules -9.500 militares y policías en la actualidad, de los cuales 500 pertenecen a la Argentina-, prometió garantizar la seguridad de los electores.
Pero existen zonas, en Puerto Príncipe y otras partes de este país corroído por el narcotráfico y el contrabando, manejadas por pandillas armadas, y está presente el temor de una desestabilización del proceso electoral.

La salida electoral es una verdadera prueba diplomática para varios países latinoamericanos (la Argentina, Brasil, Chile) que contribuyeron con presencia militar y política para intentar encauzar la crisis local.

El desequilibrio es la característica principal de esta pequeña república del Caribe, donde el desempleo alcanza a 60% de la población activa y donde la mayoría de los 8,5 millones de habitantes vive con menos de dos dólares por día.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, lanzó una advertencia contra «aquellos que estén tentados de perturbar el proceso democrático», afirmando que la ONU «hará todo lo posible por sostener a las autoridades haitianas y asegurar que el voto se desarrolle en libertad y seguridad».

En tanto, el presidente interino de Haití, Boniface Alexandre, que deberá entregar el poder el 29 de marzo al mandatario electo, declaró que «la presencia de la misión de estabilización de Naciones Unidas (Minustah) es en estos momentos necesaria».

«Cuando Haití tenga la posibilidad de resolver por su cuenta sus problemas, cuando los dirigentes futuros estén en condiciones de combatir la inseguridad, de poner al país sobre rieles, la presencia de la Minustah no será entonces de ninguna utilidad»,
añadió.

Escasa participación, desorganización y confusión en la búsqueda de los lugares para votar son los temores principales para los comicios, por no mencionar los eventuales actos de violencia que suelen acompañar a esta ex colonia francesa, dominadapor la dictadura de la familia Duvalier de 1957 a 1986 y que desde entonces no conoció más que una sucesión de crisis y golpes de Estado.

Favorito de la carrera presidencial, el ex presidente
René Préval (1996-2001), de 63 años, podría ganar sin necesidad de la segunda ronda prevista para el 19 de marzo, gracias al respaldo de la mayoría pobre del país.

Sin embargo, la minoritaria clase alta no tiene buenos recuerdos de su gestión anterior y se inquieta por sus posibles vínculos con el ex presidenteizquierdista Aristide.

«Seré el presidente de todos los haitianos»,
afirmó Préval el sábado, reconociendo los temores del sector privado. Los rivales del favorito son principalmente un industrial, Charles Henry Baker, y el ex presidente Leslie Manigat (1988). Guy Philippe, ex comisario de policía que condujo la revuelta contra Aristide, es poco citado en las intenciones de voto entre los 32 candidatos declarados.

Además de presidente, los haitianos deben elegir -bajo la vigilancia de unos 210 observadores internacionales y 36.000 observadores haitianos- a 30 senadores y 100 diputados.

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