Armas: ex embajador Chekk no será citado por el juez

Política

James Cheek no será traído a Buenos Aires por el juez federal Jorge Urso como quieren el monopolio "Clarín" y el controvertido fiscal Carlos Stornelli, empeñado personalmente en esta investigación. Al ex embajador norteamericano lo imputó Luis Sarlenga al igual que a Emir Yoma después de haber acordado una nueva indagatoria con Stornelli. Sarlenga se vio acorralado por la disposición de la Cámara Federal de profundizar la asociación ilícita. Ayer la causa se tensó más al ser amenazado Urso y repercutió en la pelea de Carlos Menem con Carlos Ruckauf.

El juez federal Jorge Urso no llamará a declarar al ex embajador norteamericano James Cheek -ayer volvió a desmentir que haya intervenido para lograr que los aviones de la empresa norteamericana Fine Airlines aterrizaran y despegaran del aeropuerto de Ezeiza llevando armas para el ejército ecuatorianopor las imputaciones que le hizo el ex presidente de Fabricaciones Militares, Luis Sarlenga. En fuentes judiciales se considera que no existen razones de peso para complicar a una potencia extranjera y porque los dichos de Sarlenga fueron referenciados con un mensaje que le transmitió el fallecido senador peronista Eduardo Vaca, imposible de chequear. Pero, además, traer a Cheek al expediente serviría de pretexto a la defensa de Emir Yoma, detenido desde el sábado, para pedir que intervenga la Corte por la condición de diplomático del imputado.

En su extensa declaración, Sarlenga -negoció la ampliación de la indagatoria con el fiscal Carlos Stornelli como una especie de arrepentido, después de que la Sala II de la Cámara Federal Penal lo puso al borde de una condena por más de 10 años-le atribuyó al «fallecido senador (Eduardo) Vaca haberle transmitido que los aviones de Fine Airlines podía aterrizar en la Argentina por una supuesta gestión suya (de Cheek) ante la Fuerza Aérea». Esa autorización habría salido en 24 horas. Sarlenga abonó su cargo con que esa frase de Vaca la escuchó en una reunión realizada en el Senado en la que habrían participado el ex ministro de Defensa Oscar Camilión y los legisladores Eduardo Menem, Octavio Bordón, Augusto Alasino y el radical Luis León.

Gestión

«Nunca hice ninguna gestión con nadie sobre el permiso de aterrizaje para trasladar la carga», sostuvo Cheek en referencia a los 5.000 fusiles FAL y 75 toneladas de munición que transportaron los aviones de Fine Airlines. Esta empresa norteamericana, con base de operaciones en Miami, fue contratada por Airline Equipment Specialists (AES) para que realice 5 vuelos «charters» en la ruta Caracas-Buenos Aires-Guayaquil-Caracas para lo que se detalló como «carga general». De esos cinco vuelos contratados, sólo se realizaron tres porque estalló el escándalo de las armas con las denuncias de la fuerza aérea del Perú y su publicación en la prensa argentina.

Según el presidente de la aerolínea,
Frank Fine, la carga y su contenido fue autorizado y visado por la Aduana y operadores autorizados: en Guayaquil intervino la línea aérea local «Icaro» y en Buenos Aires, Carlos Praga Aviation. Fine, en una nota al gobierno peruano, niega que sus aviones hayan entrado en el espacio aéreo de ese país durante la guerra con Ecuador y --obviamente-dice desconocer la carga. «La iniciativa de prohibir la venta de armas a Ecuador y Perú fue del gobierno de los Estados Unidos y ningún funcionario de Estados Unidos puede trabajar en contra de la política de su gobierno», se defendió Cheek. Ese país, junto con la Argentina, Brasil y Chile, integra el denominado Pacto de Rio de Janeiro, para evitar una guerra entre Perú y Ecuador por problemas de límites.

El ex embajador descartó que
Fine Airlines sea una empresa de la CIA como se sospecha en la Justicia argentina, aunque AES que contrató sus servicios, también estuvo involucrada en el suministro de armas a la contra nicaragüense que luchaba con el gobierno sandinista, contrario a los Estados Unidos y de claro alineamiento con Fidel Castro. «Cuando la Fuerza Aérea de la Argentina descubrió el tráfico de armas a Ecuador, me llamaron de Miami los hermanos Fine, tratando de convencerme de su inocencia, diciendo que no sabían lo que estaba pasando. Además, los dueños de esa compañía aérea fueron investigados por el gobierno de Estados Unidos», fue otra de las afirmaciones que hizo el ex diplomático norteamericano, quien aseguró: «Nunca tuvo un trato personal con Emir Yoma».

Sin embargo, los manifiestos de carga de los aviones de Fine Air precisan que la carga era material bélico secreto y que el consignatario fue
Metales Restor SA, la empresa del prófugo coronel (RE) Diego Palleros que se encuentra aparentemente protegido en Sudáfrica.

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