3 de noviembre 2006 - 00:00

Arrancó la Cumbre de Presidentes y se especula una reunión entre Kirchner y Tabaré Vázquez

El presidente Néstor Kirchner llegó ayer a Uruguay, donde había una moderada expectativa por una reunión con el mandatario anfitrión, Tabaré Vázquez, alentada por terceros para reanudar las conversaciones en torno al conflicto por las papeleras.

Kirchner arribó por la noche y se ausentó de la ceremonia inaugural de la XVI Cumbre Iberoamericana, pero participó de la cena reservada para los jefes de Estado y de Gobierno, en medio de tenues gestiones para reflotar un encuentro bilateral y eventualmente, la maltrecha relación con Tabaré.

La llegada del mandatario argentino, a las 19.30 locales sucedió cuatro horas y media después de que los asambleístas entrerrianos volvieran a cortar los pasos fronterizos y en un país donde prácticamente no se habla de otra cosa que no sea de las papeleras.

La posibilidad de una reunión fue propiciada por el jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y especialmente por el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano.

"Hay algo previsto, pero deje que los hechos hablen. Yo quiero que se reúnan, va a ver usted que tengo razón, dejen que los hechos hablen", sostuvo Gargano durante una conferencia de prensa en el Ministerio de Relaciones Exteriores Uruguayos.

Sin embargo, Gargano aclaró: "Que se reúnan los presidentes y hablen no quiere decir que se negocie. El presidente (de Uruguay) ha dicho que con cortes no se negocia".

Dijo que durante el mediodía estuvo reunido con su par argentino Jorge Taiana y otros altos representantes de los asuntos exteriores iberoamericanos.

Una fuente de la delegación argentina comentó que hubo un cruce de palabras entre los cancilleres Taiana y Gargano y evaluó que la situación está mejor que antes, aunque el gesto final deben darlo los presidentes.

Zapatero, a su turno, esbozó una leve predisposición a intermediar entre ambos gobiernos, luego de señalar que la solución al conflicto tiene que partir sobre la base del diálogo.

De todos modos voceros oficiales de ambas presidencias aclararon que si el cara a cara surge es pura y exclusivamente por un rapto de algunos de los dos presidentes, ya que el clima entre ambos es frío.

"Lo de Gargano yo diría que es a título personal, porque yo lo ví al Presidente muy decidido y firme cuando dijo que con los cortos no iba a haber diálogo", dijo una alta fuente del Gobierno uruguayo.

Aunque aclaró: "Todo puede pasar y pueden reunirse inesperadamente como pasó en Chile -durante la asunción de Michelle Bachelet- pero yo no creo que suceda dos veces. Las cosas ahora son distintas".

El lastre de la semana no era poca cosa, con un cruce de quejas entre las cancillerías y la amenaza recíproca de ampliar los reclamos internacionales ante la Corte Internacional de La Haya y el Tribunal de Controversias del Mercosur.

Tabaré tuvo un gesto inesperado al agradecer al pueblo argentino por la hospitalidad con la que recibió a los 300.000 uruguayos que se radicaron del otro lado del Río de la Plata y evitó referencias públicas al conflicto con Buenos Aires.

Pero del lado argentino no hubo grandes concesiones: el presidente llegó tarde y se especula con que regresará a la Argentina lo antes posible, aunque oficialmente se indique que la partida está prevista para el domingo por la mañana.

Por la noche, Kirchner y Vázquez participaban de la cena de despedida al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.

El anfitrión compartía la mesa con Rodríguez Zapatero, el rey Juan Carlos, Bachelet y Annan, mientras que Kirchner estaba en una no muy lejana junto con la primera dama Cristina Fernández y otros jefes de Estado.

La posibilidad de algún acercamiento estaba latente.

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