Mientras la elección nacional se encamina, segúnlas encuestas más conocidas,a una disputa por saber si habrá segunda vuelta o si Elisa Carrió o Roberto Lavagna se quedarán con el segundo puesto, el PRO de Mauricio Macri entró en una crisis que puede comprometer seriamente el inicio del mandato del jefe de Gobierno porteño electo. Los problemas que hoy vive el macrismo traen de nuevo a la actualidad las peleas que se vivieron en esa fuerza, cuando Macri debió decidir entre presentarse como candidato a Presidente o competir sólo por la Capital Federal. Un grupo encabezado por Federico Pinedo, Juan José Alvarez o Jorge Macri lo alentó por entonces a dar la gran pelea, pero primaron las cabezas porteñas del macrismo. Ninguno de ellos olvida hoy que la opinión de Jaime Durán Barba actuó como determinante de la decisión: «Las encuestas dicen que la gente te prefiere en la Capital», fue el mensaje, que finalmente Macri acató. Hoy el macrismo se está dando cuenta de que tanto para gobernar la Ciudad como para pensar en una estrategia nacional a futuro con Durán Barba no alcanza. «Esta es la primera elección en que tiene que tomar decisiones como político, porque los costos los va a pagar más allá de lo que diga la gente», señalan algunos en el entorno de Macri sobre las indefiniciones que tuvo a la hora de apoyar un candidato a presidente y el criterio de selección de cargos de quienes lo acompañarán en la Ciudad. «Ahora empezamos a darnos cuenta de que puede estar seriamente afectada la capacidad para iniciar la gestión porteña», meditan en su entorno.
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Uno de los problemas que comenzaron a ponerse en evidencia en el macrismo es la dispersión de votos que generó en la provincia de Buenos Aires y que puede hacer que ninguno de los candidatos ligados a Macri allí alcance el piso de 3% para ingresar, al menos, al sistema D'Hont. Macri se dio cuenta en las últimas semanas de que en este tipo de elecciones el voto es traccionado por el candidato a presidente. Así, el jugueteo entre las listas de Francisco de Narváez, la que lleva a Ricardo López Murphy en ese distrito y la candidatura de Juan Carlos Blumberg pueden tener una performance menor que la esperada y derribar así el piso que el macrismo debió haber construido en esta elección en la provincia.
En la Ciudad, los efectos de la orfandad de un candidato presidencial comenzaron a ponerse en evidencia en las últimas semanas de manera peligrosa. Tanto, que sólo Pinedo tendría hoy garantizada su candidatura a diputado, mientras muchas voces en PRO ya le alertan a Macri que entre los candidatos de Elisa Carrió y Daniel Filmus por el kirchnerismo pueden robarle el senador, justo a él que consiguió mas de 60% de los votos en el ballottage a jefe de Gobierno y que ahora ni puede soñar con equiparar.
Una anécdota del PRO de la semana pasada marca la dimensión de esa crisis. Mientras la campaña conjunta en la Capital Federal con López Murphy ni siquiera comenzó -la relación entre ambos, juran, va de mal en peor- y el peligro de quedarse el macrismo con menos diputados de los que tiene hoy en el Congreso es una amenaza latente, un grupo de macristas concurrió al Club Español, fue a la peña Juan Bautista Alberdi que animan los seguidores de Alberto Rodríguez Saá. Al día siguiente, huérfanos de candidato, muchos porteños y bonaerenses de PRO plantearon la necesidad de apoyar la candidatura del puntano.
Fue entonces cuando Macri comenzó a darse cuenta de que perder votos en la Capital no sólo lo involucra en la elección nacional (de la que quiso mantenerse al margen), sino que también lo condiciona. Tanto como la pérdida de votos radicales -que hasta ahora lo apoyaron- por haber tomado decisiones en el armado de la lista que también lo cercan como, por ejemplo, dejar de lado a Jorge Vanossi que lo representó hasta ahora en Diputados. Macri, entonces, no está en una posición cómoda y sus seguidores, sobre todo los del peronismo macrista, se lo están haciendo ver. «Vas a necesitar gente que pare las balas cuando las cosas se compliquen y no la vas a encontrar», le critican cuando prioriza la selección de funcionarios para la Ciudad a través de consultoras, casi agencias de empleo, y deja de lado a militantes que sirven para bancar una elección, pero que no los considera para mostrar en la gestión. De hecho, uno de los puntos que más preocupan es la idea de arrancar la gestión con una serie de medidas fuertes tomadas por decretos de necesidad y urgencia: «No estamos de acuerdo con que hagas lo mismo que estuvimos criticando por años y que hicieron el menemismo y el kirchnerismo, cuando lo podemos solucionar en la Legislatura». Y cerraron con una amenaza: «Si tomás decisiones al margen de las estructuras, cuando empiecen los problemas vas a necesitar lealtades y no las vas a tener».
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