El gobierno nacional, en la persona de Kirchner y sus funcionarios, desembarcó anoche en Santa Cruz en dos aviones Tango. El pasaje incluyó a dos funcionarios de Presidencia que serán ministros de la nueva gobernación de Carlos Sancho, el reemplazante desde hoy del renunciado Sergio Acevedo, un hombre que fue del Presidente, pero creyó que podía alcanzar alguna autonomía. La crisis que desató su renuncia demostró que no hay aire para esos devaneos en un país con avances hegemónicos.
El vicegobernador de Santa Cruz, Carlos Alberto Sancho, asumirá hoy a las 17, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno provincial, «el pleno ejercicio del Poder Ejecutivo». Durante el mismo acto se concretará la jura de los ministros del nuevo gabinete, según reza la invitación que ayer se distribuía a ritmo vertiginoso en el orden local y nacional. Se cierra así protocolarmente la salida del ahora ex gobernador Sergio Acevedo, que el ex mandatario definió el lunes por la noche.
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La dimisión, justificada en «razones personales», fue tratada ayer por la Legislatura provincial en una sesión extraordinaria y brevísima, de apenas 15 minutos, que contó con 19 votos favorables y 2 en contra, del bloque radical. El semblante de Sancho lucía tensionado y su voz no conseguía disimular un tartamudeo fruto de la voracidad con que se precipitaron los hechos. Explicaban los allegados a Sancho que el vicegobernador delegó ayer a su socio Raúl «el Bocha» San Felice, la conducción de la inmobiliaria que ambos operan en la capital provincial, con un agente de ventas de lujo: Máximo Kirchner, el hijo del Presidente.
Lucía en cambio más distendida la museóloga Judit Selva Forstmann de Papousek, « Selvita» para los íntimos, aun cuando debió retornar de urgencia de Perito Moreno, desandando 950 kilómetros en cuestión de horas. «Selvita», casada con el ex intendente de Caleta Olivia, ahora jubilado, «conoce el paño»: ejerció la vicegobernación cuando Néstor Kirchner pasó de la gobernación a la presidencia, completando con Héctor Izcazuriaga el mandato que quedó vacante. En el nuevo esquema institucional, Forstmann de Papousek será la vicegobernadora y presidenta de la Legislatura provincial, unicameral.
Se especulaba anoche con la eventual presencia en el acto de asunción de Kirchner, quien partió ayer desde Buenos Aires hacia Río Gallegos, «para descansar durante todo el fin de semana», según explicó el ministrodel Interior, Aníbal Fernández. El funcionario nacional intentó durante toda la jornada quitarle «dramatismo» a la salida de Acevedo: «Todos sabemos quién es el 'Negro'...», insinuó Fernández con una pícara cuota de ironía por las radios porteñas. El 'Negro', claro, es Acevedo. Kirchner llegó a las 21.05 en el Tango 01 acompañado por Carlos Zanini y el jefe de los espías, Icazuriaga. A las 18, había aterrizado el Tango 03 con Juan Antonio Bontempo; Juan Manuel Campillo y Daniel Varizat, subsecretario general de la Presidencia que asumió en reemplazo de Carlos Kunkel, cuando éste ocupó su banca en la Cámara de Diputados de la Nación.
En cuestión de horas, Río Gallegos se convirtió en un ámbito propicio para gestos políticos: Kirchner fue a su residencia particular de Maipú y 25 de Mayo (donde anoche estaba reunido con Rudy Ulloa, Sancho y Nelly Campos (luego se sumarían otros miembros llegados con la comitiva presidencial). Estaban a sólo 4 cuadras de la residencia oficial, que se levanta en Alcorta al 300, donde Acevedo eligió pasar su última noche, ya en su carácter de ex gobernador. Sabe Acevedo que hoy Alcorta se vestirá de gala, pero no precisamente para rendir honores a su persona: la Casa de Gobierno, al 200 (donde el rojo furioso de la alfombra del Salón Blanco será testigo de varios cabildeos), y la Legislatura, al 400, concitarán la atención del país. Acevedo decidió anoche cambiar sus planes iniciales: en lugar de buscar refugio con su madre en Buenos Aires, intentará encontrar cobijo en su casa de Pico Truncado. No le será fácil, estará a pocas cuadras de la sede del Juzgado de Instrucción, a cargo de Graciela Ruata de Leone, donde se sustancia la causa por la muerte del policía Jorge Alfredo Sayago, la madrugada del 7 de febrero.
• Bendición
Otro era el ritmo en el nuevo entorno oficial, donde se barajaban los nombres del gabinete kirchnerista, a la espera de la bendición suprema. Se hablaba anoche que eran firmes candidatos a quedarse: Roque Alfredo «el Bicho» Ocampo, continuaría en la secretaría general de Gobierno; y Nelly Campos, en Asuntos Sociales. «El Bicho», es hombre de Acevedo, pero, dicen, mantiene buena sintonía con todos los sectores; Nelly Campos, fue la segunda de Alicia Kirchner, cuando ésta capitaneaba el área. Mientras que para la crítica cartera política el más firme candidato era Varizat, que se imponía así sobre Juan presencia. Siguen ministros, pero habrá gestión «vertical» Carlos Villafañe (ex intendente de Río Gallegos hasta que Acevedo asumió en 2003 la gobernación, que peleó y perdió contra Héctor Alberto Roquel la conducción de la capital provincial en las últimas elecciones) y Bontempo, cuyos nombres orbitaron durante la tarde de ayer. El asesinato de Sayago se cobró la cabeza del ministro de Gobierno Claudio Dalle Mura y desató una dura pulseada entre Kirchner y Acevedo el mediodía del sábado 18 de febrero cuando el Presidente buscó imponer entonces a Bontempo y el gobernador se negó a resignar a su candidata: Elsa Beatriz Capuchinelli. El Ministerio de Economía, en tanto, podría ser limpiado de un plumazo: Luis Villanueva, hombre K, intentó presentar el fallido aumento salarial de 13% que impulsó Acevedo. En su lugar quedaría el contador Campillo, actual secretario de Hacienda de la provincia. Otra que se iría es Ingrid Bordón, titular del Consejo Provincial de Educación, dependencia con rango ministerial.
Mientras se reacomoda el tablero político, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, anunció que desembarca en la provincia hacia el fin de semana para sumarse a un festival de rock en la convulsionada Las Heras.
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