Atentados piqueteros y D'Elía restaron fuerza al gobierno

Política

La actitud fuertemente confrontativa del presidente Néstor Kirchner con la petrolera Shell por haber aumentado el precio de los combustibles no fue bien recibida por el público. En particular, porque se notó que estaba todo armado para que el jueves, a los pocos minutos de las palabras del jefe de Estado, los piqueteros aliados del gobierno y los llamados jóvenes K hicieran un «escrache» frente a la sede central de la petrolera. El llamado a no comprar pudo haber sido bien recibido si se hubiera formulado en términos menos duros y, sobre todo, si lo hubiera hecho un ministro o un secretario de Estado. En boca del Presidente, y por el tono aplicado, quedó desmesurado. Si se le une la presencia de los piqueteros, el resultado fue totalmente contraproducente para el oficialismo. En conocimiento de esta situación, Esso terminó de decidirse a aplicar también las subas. Se afirma que el viernes por la noche, en la Presidencia, se conoció un sondeo de opinión según el cual una gran parte de los encuestados se manifestó contra Shell por los aumentos, pero la respuesta adversa fue mucho más alta contra el gobierno por haber convocado a los piqueteros a cercar las estaciones de servicio, algo que ayer negaban haber apoyado los funcionarios. Dicen que hoy no habrá más acciones de ese tipo.

Antes de que Néstor Kirchner llamase a un boicot contra Shell por el aumento de los combustibles, los grupos piqueteros oficialistas habían puesto en marcha la maquinaria que horas más tarde escrachó la sede de la petrolera y, un día después, bloqueó estaciones de servicio en todo el país.

A pesar de que ayer el ministro de Interior, Aníbal Fernández, salió -se presume que en nombre del gobierno- a cuestionar los bloqueos, ese reproche no pudo borrar lo evidente: que, más allá de las formas, los piqueteros pro Kirchner actuaron a pedido del gobierno. Una versión indica que desde la oficina de Oscar Parrilli en la Casa de Gobierno se monitoreó la protesta del viernes pasado.

Todo formaba parte de un diseño global. La convocatoria del Presidente debía encontrar eco en la calle y, al mismo tiempo, hacerles sentir a las empresas que la amenaza no era sólo retórica. Esa fue, entonces, la tarea de los caciques kirchneristas a la hora de inundar las calles.

• Maniobra obvia

Pero el balance final fue, sino negativo, neutro: la maniobra fue demasiado obvia, y las petroleras, a pesar de que sintieron el impacto, no dieron marcha atrás. Shell mantuvo vigente la suba, y Esso se plegó al incremento.

Por eso, hoy, antes del mediodía, los grupos piqueteros afines al gobierno revisarán su táctica. La FTV de
Luis D'Elía, Barrios de Pie de Jorge Ceballos, MTD Evita de Emilio Pérsico y el Frente Transversal-CTA de Edgardo Depetri -junto con otras agrupaciones menores- se reunirán para definir si continúan o no con los bloqueos.

Por la tarde, en tanto, estos dirigentes se reunirán con delegados de Fedecámaras y de asociaciones de usuarios para debatir el mismo tema: la profundización o no de las acciones contra las empresas que incrementaron sus precios.

En principio, todo indica que no continuarán con esas medidas. Anoche, voceros piqueteros aclararon que
«el impacto se logró» y que, ahora, dejarán que «actúe el gobierno», en referencia a las medidas que estudia Economía para sancionar a las empresas que aumenten (ver nota aparte).

• Crítica

Para el gobierno es un alivio. El boicot, más la acción de esos grupos, le valió la crítica feroz. Hubo casi extremos: el diputado Alberto Natale comparó esa medida oficial con el inicio «del fascismo» porque, dice, «recluta violentos para hostigar al enemigo».

«Esos exabruptos generan el clima necesario para que se produzcan actos de violencia»,
agregó el diputado Jorge Enríquez. También Elisa Carrió cuestionó el boicot, al igual que sectores de la UCR.

Al final, vía
Aníbal Fernández, el gobierno terminó cuestionando su propia intervención. «No comparto las acciones directas», dijo el ministro del Interior y desmintió que la Casa Rosada haya dispuesto la acción de los piqueteros. «No damos órdenes como un ejército prusiano», agregó.

Sin embargo,
Fernández tendió una capa protectora sobrelos piqueteros oficialistas al distinguir sus protestas de las que hizo Raúl Castells, detenido por extorsión, tras tomar un McDonald's.

De todos modos, el jueves próximo, los grupos pro
Kirchner junto con otras organizaciones marcharán del Congreso a Plaza de Mayo, en el marco de un encuentro internacional de energía.

En paralelo, esta semana podrían girar el foco de sus protestas. Completado el siglo de las petroleras, algunos jefes planean apuntar a los frigoríficos por el aumento de carne registrado en los últimos días.

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