28 de enero 2003 - 00:00

Aumenta la presión oficial para imponer a Béliz como senador

Nadie ignora que Eduardo Duhalde odia a Carlos Menem. Pero tampoco se puede ignorar que el Presidente admira ciertas prácticas atribuidas a la pasada administración riojana. Quizás un caso clínico. Más cuando intenta repetir no lo más destacado del gobierno en el cual también participó; por ejemplo, el manejo de la Justicia, de los magistrados, de las causas, para personajes o temas que le interesan. Es lo que ocurre hoy con el caso de Gustavo Béliz, enfrentado judicialmente al socialista Alfredo Bravo por la senaduría porteña, donde Duhalde revela parcialidad manifiesta por «zapatitos blancos» en contra del que fuera socio de Elisa Carrió.

No importaría si sólo fuera una opinión. Pero existe, como se sabe, un pacto en el tiempo -inclusive en la época que Béliz estaba íntimamente relacionado con el todavía preso banquero Francisco Truzzo-entre el decaído dirigente porteño y el caudillo bonaerense, hoy más acentuado por la necesidad presidencial de disponer fichas en el ámbito capitalino y, eventualmente, en el Senado. Menos mal que abandona la política, como lo prometió.

•Arreglo

Como se sabe, hubo un arreglo poco claro entre parte del sindicalismo de los porteros (también esta conducción gremial soporta cuestionamientos judiciales por otros avatares no exactamente constitucionales), hoy núcleo y sostén de Béliz a través de José Santamaría y su hijo Víctor, y parte del aparato peronista que responde al duhaldismo en la Capital. Juntos y revueltos van a la próxima interna en el más ominoso de los silencios. Tanto repentino amor partidario al parecer supone otros compromisos a resolver. Por ejemplo, el reclamo en la Justicia de Béliz para convertirse en senador a pesar de no haber obtenido la mayor cantidad de votos (hecho que sí logró su adversario Bravo). Como si la política bien entendida debe suponer el encuadramiento de la Justicia para su propio beneficio.

En términos judiciales, la reyerta Béliz-Bravo está en la Corte, con sus miembros impugnados, nuevas presentaciones y la designación de conjueces. Aun así, a pesar del suspenso y del desconocimiento futuro sobre este proceso, en las filas del gobierno (también en las de Béliz, obvio) brindan como si la senaduría ya les perteneciera, como si dispusieran de una bola iluminada y cabezona que les anticipó el resultado. Ellos sabrán, especialmente Miguel Angel Toma, uno de los hacedores del arreglo partidario en la Capital, a quien no le responden demasiados adherentes pero sí muchos empleados públicos (área Migraciones, por ejemplo) y otros que no están inscriptos mensualmente pero que actúan como si lo fueran.

•Visión judicial

Lo que produce el liderazgo y la capacidad ideológica de Toma, también a cargo de la SIDE, quien se supone que no legó de Hugo Anzorreguy las virtudes que a éste se le atribuían para controlar la Justicia. Por el contrario, se asegura que Toma no habla con nadie de ese poder -no olvidar que tuvo que explicarle a Menem que él no participó en nada en la detención presidencial ordenada por el juez Jorge Urso-, quizá telefónica y casualmente con algunos de los magistrados relacionados al caso Béliz. Y, en esas ocasiones, por supuesto expresa su visión judicial a favor de Béliz, lo bien que le vendría al país su conversión en senador e, inclusive, hasta cómo se podrían beneficiar -desde el ángulo del Estado, por supuesto-los propios hombres que decidirán en ese litigio. Nadie piense que ejerce presión y, mucho menos, que en ese emprendimiento hasta hay miembros de la Corte -Julio Nazarenotambién a favor de la senaduría para Béliz.

Lo que no está claro aún es cómo se postergará a Bravo, ya que realmente sacó más votos que Béliz. Discusión que el duhaldismo convertirá en bizantina hasta convencer a los hombres que deben determinar desde la Justicia a favor de Béliz y producir, con Bravo, un episodio matemático que hará historia: para que el socialista no sea senador, los conjueces de la Corte le tendrán que restar parte de los votos que ganó legítimamente. Así se suma en el distrito bonaerense, ahora trasladado a la Capital.

Dejá tu comentario

Te puede interesar