16 de abril 2003 - 00:00

"Aunque no le guste me va a poner la banda"

«El 25 de mayo, el señor Duhalde me va a tener que colocar, le guste o no le guste, la banda presidencial.» Carlos Menem moduló, con precisión fría y cruel, la frase y dejó una pausa en espera del estallido de un Luna Park que anoche lo vitoreó a pleno.

Estrella central de un show saturado de cotillón, el riojano encabezó ayer su último acto en Capital Federal antes del cierre en el estadio de River Plate, donde volvió a pedirles a sus votantes que el 27 de abril «revienten las urnas con votos» para «poner otra vez a la Patria de pie».

Y, como es un clásico, remixó castigos contra el duhaldismo. «Dicen un montón de barbaridades. ¿Saben por qué? --preguntó Menem a las 10 mil personas que llenaron el estadio-, porque están histéricos, saben que les va mal y que el día de la elección les irá peor.»

Formato atípico en la grilla reciente de mitines del riojano. El matancero Alberto Pierri montó un circo con varias particularidades. Una de ellas: el animador bailantero «La Tota» Santillán -que meses atrás estuvo en un acto de Felipe Solá en Quilmes-actuó de maestro de ceremonias.

También mandó a editar un clip para mostrar en la previa, en tres pantallas, donde se mezclaban imágenes de los saqueos de diciembre, la huida de Fernando de la Rúa, los candidatos y hasta declaraciones de Diego Maradona anunciando su decisión de votar a Menem.

El escenario -el mítico Luna Park-impregnó los discursos. Pierri, que trepó primero al podio de la mano de su vice, Mirta Pérez, convocó a los espíritus de «Ringo» Bonavena y el «Mono» Gatica para que el 27 de abril «el pueblo aclame del pie al gran campeón que recuperará su corona».

En el tumulto de la primera fila, reservado para figurones, aplaudía la línea Pierri del menemismo bonaerense: Fernando Galmarini, Alberto Lestelle, Daniel Lalín, Alejandro Granados --intendente de Ezeiza-y Marcela Durrieu, mezclados con invitados como Roberto Rimoldi Fraga.

Un hueco selectivo ocupó
Horacio Guaraní, a quien Menem, luego de revelar (riesgoso en ese ambiente) su no-peronismo, invitó al escenario. Para entonces, Juan Carlos Romero ya había cargado con la racionalidad de enumerar algunas medidas de gobierno.

Más tarde,
Menem retomó el tono boxístico, para entrar en las comparaciones que fascinan a la tribuna menemista. «Los argentinos estamos en la lona y tenemos que levantarnos antes que nos cuenten hasta diez», dijo el riojano que, por orden de Pierri, tuvo que salir al escenario con el jingle de la película «Rocky» de fondo.

Guardó
Menem un capítulo para el caso Cuba. Hoy la Argentina se abstendrá de votar contra Fidel Castro, y el ex presidente cuestionó duramente esa decisión. «Votamos en contra de todos los dictadores de la tierra. Y ojo que yo soy amigo de Fidel», dijo el riojano.

Cerró con su rap típico, donde conjugó un libreto conocido de fustazos contra la Alianza,
Adolfo Rodríguez Saá y Duhalde, y promesas de campaña:

• «La Alianza fue un papel en blanco, luego vino quien declaró el default de la deuda externa y más tarde llegó la devaluación. Y es fácil cuando se están yendo decir que van a aumentar el salario 50 pesos, cuando antes le sacaron 300. Todo es un patear para adelante.»

• «Es una vergüenza que en el país de los alimentos haya niños que mueran de desnutrición, ¿están locos, son locos?»

• A la hora de prometer, anticipó la
«canalización del Bermejo», la construcción de 500.000 viviendas, construir 10 mil km de autopistas y, casi adolfista, «sacar el agua que inunda 8 millones de hectáreas de la provincia de Buenos Aires». Todo para generar puestos de trabajo.

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