3 de abril 2001 - 00:00

Avatares del viaje presidencial

Roma, Italia (especial) - Fernando de la Rúa terminó la primera jornada en esta ciudad con una cena con la cúpula de Telecom Italia, empresa con fuertes intereses en el Cono Sur de América que manejan desde Buenos Aires. Ese compromiso no figuraba en la agenda para no molestar al Vaticano, adonde De la Rúa visitará al papa Juan Pablo II, ya que está mal visto que un mandatario que va a Roma a ver al Santo Padre aproveche la gira para otros propósitos.

En la reunión, el presidente de esa firma, Roberto Colanino, le confirmó a la delegación argentina la seguridad de que Telecom mantendrá el ritmo de inversiones en el país, concentrándose preferentemente en telefonía celular e Internet, además de los servicios de telefonía básica.

De la Rúa asistió a la cena, que se hizo en el comedor que está en el último piso del hotel Hassler, próximo a la mítica iglesia de Trinitá dei Monti, junto a Adalberto Rodríguez Giavarini y a su hijo Fernando (a) Aíto, que preside la página Educ.Ar, de la cual sigue siendo miembro del directorio el ministro Domingo Cavallo. Colanino llevó también a su hijo, que es ejecutivo de la Telecom que, a diferencia de Educ.Ar, es una empresa privada.

*La esposa del Presidente, Inés Pertiné, aprovechó su primera tarde en Roma para hacer tiendas. En compañía de su secretaria Bárbara y su hija Agustina, la cónyuge del jefe de Estado eligió algunos diseños de Dolce & Gabbana, ubicada frente a la Piazza di Spagna.

* Una orden de Inés Pertiné, una hora antes de lo previsto, determinó que se le sirviera el almuerzo a los integrantes de la comitiva que volaban hacia aquí en el Tango-01. Un rato antes, habían terminado de deglutir la merienda preparada por la empresa responsable del catering en el avión presidencial. Pero obedientes, hicieron todos un lugar para degustar la entrada de blanco de pavita con camarones, los sorrentinos con variedad de salsas y los vinos de bodegas Lagarde.

*El Presidente dejó plantado al embajador argentino en España, Ricardo Laferriere, cuando el avión presidencial realizó escala técnica en el aeropuerto de las islas Canarias y el Presidente prefirió continuar durmiendo a bordo del Tango-01. El diplomático se había desplazado hacia las islas, bastante lejos del continente, tanto que hay una hora de diferencia, y arribó al lugar a las 7.00 -hora española-para presentar sus saludos a De la Rúa. En contrapartida, recibió las disculpas del canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, por el desplante presidencial. Laferriere fue el organizador la semana anterior de una visita relámpago a Madrid de Domingo Cavallo, que le sirvió al ministro para su debut internacional como miembro del gabinete delarruista.

* Los 30 minutos de escala técnica que realizó el Tango-01 en el aeropuerto de islas las Canarias fueron más que suficiente para que Pertiné y sus hijos Agustina y Aito se acercaran hasta el freeshop para realizar algunas compras, gran mayoría de las cuales tendrán como destino a los nietos del Presidente, Sol y Simón, que esta vez se quedaron en Buenos Aires.

*Adalberto Rodríguez Giavarini presenció una charla que mantuvo el Presidente con periodistas de agencias de noticias en la pequeña sala de reuniones del Tango-01 cuando el avión comenzó a aterrizar. La orden presidencial fue que todos se colocaran el cinturón mientras sostenía los grabadores que comenzaban a deslizarse por la mesa, pero Giavarini no pudo cumplir con el mandato ya que los asientos no alcanzaban para todos y tambaleó hasta terminar casi en el piso, lo que desató las risas de los presentes.

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