Avatares e intimidades de los festejos en la Casa Rosada
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La juventud quebró el tradicional protocolo que es habitual en la Casa Rosada. Con un promedio de edad que orillaba los 30 años, en lo referente a la vestimenta se vieron minifaldas, tacos a la moda -de hasta 10 cm de alto- y zapatillas; elegantes trajes con corbata, sacos de traje con jean, bermudas y remeras con inscripciones alusivas a Néstor.
El comentario entre las mujeres fue la elegancia de María Rocío García, la nuera de la presidente Cristina de Kirchner: lució una pollera negra con una camisa blanca de volados con un viso negro. El detalle de la flor en el pelo de Florencia fue de gran auxilio para los fotógrafos y el personal de seguridad al momento de tener que ubicar a la hija de la Presidente.
También fue muy comentado el elegante vestido color marfil y el peinado de Agustina Kampfer, la novia del vicepresidente. No se quedó atrás en el buen gusto la senadora María Laura Legizamón que eligió un vestido rojo que resaltó el color dorado de su cabello.
• Baile
Sorprendió la relación amistosa que mostraron el vicepresidente, Amado Boudou y su novia Agustina con Maria Laura Legizamon. La senadora, quien se comenta, tiene una vínculo estrecho con la presidente Cristina de Kirchner estuvo siempre muy cerca de ellos y convinieron para terminar los festejos yendo a bailar.
• Navidad
Un gran árbol de navidad en tonos celeste fue instalado en el la parte de la Casa Rosada que mira al río, en la Plaza Colon. A tono con las fiestas se dispusieron canteros de estrellas federales, la típica flor roja navideña. Desde la llegada de Cristina a la Casa Rosada, el toque femenino no solo se observa en la importante obra de rescate de la sede gubernamental sino también en que cada salón siempre hay un arreglo floral con liriums y astromelias blancas. El sábado no había rincón de la Casa que no se pudiera sentir el perfume de las flores.
• Aficionados molestos
Los celulares permiten que surjan miles de fotógrafos aficionados que compiten con el trabajo de los profesionales. Durante la jura de los ministros, especialmente los actores K que se adueñaron de las primeras filas de asientos se paraban para sacar fotos o filmar. Esto provocó que los fotógrafos gritaran "fotos" y fue Cristina quién les pidió que se sienten.
Se supone que los artistas están acostumbrados a que los fans les pidan fotos y con paciencia siempre suelen acceder. Pero, la larga espera en el museo del Bicentenario hizo que los asistentes literalmente cansaran a Víctor Laplace, Mercedes Moran, Esther Goris, Leonardo Sbaraglia, Andrea del Boca, y Lito Cruz, entre otros. A medida que pasaba el tiempo desde el fondo del salón le pedían que se paren para sacarles una foto. También venían a sus lugares para fotografiarse con alguno de ellos. Pero, nadie quería moverse ni un centímetro porque, como dijo Víctor Laplace con mucho humor, "la silla vale oro". Un invitado que estaba parado atrás bromeó y le dijo a "¿a cuanto la silla?", a lo que el actor se rió y le contestó sentándose.
• "Colados"
Durante la larga espera, de casi dos horas, el Museo del Bicentenario se convirtió literalmente en un "sauna". El techo es vidriado y permite ver el cielo, pero el sol y los 30 grados contribuyeron a que más de un invitado, se quitara el saco esperando el inicio de la ceremonia. La organización que fue impecable sin embargo se descontroló por la cantidad de invitados y "los colados" de siempre. Entre ellos, la exfuncionaria María José Lubertino quién con su estilo atrevido, y casi se diría maleducado, hizo levantar al anciano padre de Débora Giorgi para ocupar una silla. El misterio es como lograr esta exdiputada ingresar siempre a la Casa Rosada o participar de los actos, cuando se conoce que a Cristina no le agrada su presencia. "Bautizada como "Figuretti" en los pasillos oficiales la pregunta es ¿"Quién es el padrino/a que le evita los férreos controles de seguridad y protocolo?".
• Luna llena
Una de las sorpresas fue el espectáculo de los fuegos artificiales que se dispusieron en la Plaza Colón. Quienes estaban en la Plaza de Mayo presenciando el espectáculo musical venían los fuegos artificiales emerger detrás de la Casa Rosada. En tanto, desde la Presidente hasta todos los colaboradores y escasos invitados que quedaban pudieron disfrutarlos desde los Salones que miran a Puerto Madero. El telón de fondo fue el más apropiado ya que la noche se presentó despejada de nubes y con una imponente luna llena. "Fue un día peronista y una noche kirchnerista", bromeó uno de los asistentes.
• Emoción
Que Alicia Kirchner se emocionara en un fuerte abrazo con Cristina era lógico. El recuerdo de Néstor era inevitable. Pero sorprendieron las lágrimas de Oscar Parrilli, cuando juró como Secretario de la Presidencia. Los allegados explican que el fiel secretario, estuvo todo el tiempo pendiente de la organización del acto, tanto dentro como fuera de la Rosada, y seguramente el reconocimiento público a su trabajo incansable también en la remodelación de la sede gubernamental, lo quebró. Repuesto inmediatamente siguió coordinando las actividades para que el día culmine sin problemas.
• Juras
Tal como dispuso Cristina de Kirchner los ministros pusieron en funciones a sus equipos el mismo sábado. Esto dio lugar a una superposición de juras a punto tal que el breve discurso de Hernán Lorenzino no se trasmitió pues al mismo momento que el flamante titular de Economía le hablaba a los invitados que ocuparon el Salón Belgrano, la Presidente estaba dirigiéndose a los manifestantes en la Plaza de Mayo. Los medios alertados que estaba la jura de Lorenzino salieron corriendo cuando la jefa de Estado se retiró del escenario, sin embargo, llegaron casi una hora después encontrándose con que ya había terminado todo. Cabe señalar que todo el acto con la jura incluida de los secretarios no ocupó ni siquiera una hora. Al finalizar rápidamente se recluyó con los familiares y amigos en el Salón de Cuadros para celebrar en intimidad.
Mas ruidosa fue la jura del equipo que acompañará a Juan Abal Medina. El salón Sur de la Casa Rosada se colmó de amigos y colaboradores que trabajan con los distintos funcionarios que asumieron. Cuando le tocó el turno a jurar al nuevo secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scocimarro el aplauso fue cerrado, así como el grito "viva el Corcho", apodo con el que se lo conoce desde hace muchos años. En el pasillo se dispuso un servicio de catering y se vio conversando animadamente a Eduardo "Wado" de Pedro, Mariano Recalde, Andrés "Cuervo" Larroque, y José Ottavis, miembros de La Campora.
También se acercaron a compartir este momento el canciller Héctor Timerman, el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, su segundo, Raúl Riggo, entre otros funcionarios. El primer abrazo emocionado del "Corcho" fue con Oscar Parrilli, es que ambos dos son los funcionarios que quizás más tiempo comparten con la jefa de Estado.
En tanto, la ministra de Industria, Débora Giorgi puso en funciones a su equipo en su despacho y luego emitieron un comunicado con fotos al igual que lo hizo la Cancillería y el ministro de Agricultura, Norberto Yahuar.




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