La Plaza de los Dos Congresos esperó a Cristina de Kirchner sin demasiada euforia. Una fila de militantes con banderas de unos 10 metros de ancho llenó el frente del Congreso sobre la avenida Entre Ríos. Por Rivadavia y luego Avenida de Mayo un vallado contuvo a quienes saludaban a la pareja. La esquina de Callao fue la que concentró a los sindicatos: la UPCN, UOCRA y el SUTERH coparon el lugar. Fueron los que más aplaudieron el ingreso de la pareja presidencial al Congreso y frente a quienes la Presidente luego exhibió la banda y el bastón en alto a la salida de la Asamblea.
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En medio de los festejos en la Plaza de Mayo y la de los Dos Congresos hubo dos momentos de caos. Durante el discurso de la Presidente hubo una puja por conseguir mejores lugares entre la agrupación Libres del Sur y un sector del PJ del partido bonaerense de Malvinas Argentinas que terminó a las trompadas frente a la custodia en el Congreso.
En la Plaza de Mayo, algunos integrantes de UOCRA, ex combatientes y la agrupación piquetera Barrios de Pie, que conduce Jorge Ceballos, también tuvieron su batalla por acercarse al escenario, justo cuando Alejandro Lerner se preparaba para cantar. La gresca se repitió a 19.15 cuando Cristina de Kirchner y Julio Cobos saludaban durante la presentación de Mercedes Sosa y Gustavo Santaolalla.
Esa violencia se compensó con la tranquilidad del resto de la multitud, mayormente familias con niños, que llegó en gran cantidad de colectivos -quedaron estacionados alrededor de la Plaza de Mayo y el Congreso-, aunque con pocos asientos ocupados cada uno.
Hugo Chávez parecía no querer irse del Congreso después de la ceremonia de asunción presidencial. Mientras todos los presidentes se habían retirado y Cristina de Kirchner con su esposo promediaban el trayecto que los llevó de vuelta a la Casa Rosada, él siguió en el Salón Azul rodeado de periodistas, curiosos y su cuerpo de custodios, que compiten en entrenamiento con los militares cubanos que ayer estuvieron ausentes en el Congreso. La demora del bolivariano en su discurseo fue tanta que le cerraron la entrada principal y tuvo que terminar saliendo por un costado del Senado.
La pasión necrofílica de los argentinos no siempre es interpretada por los visitantes extranjeros. Ayer en el Salón Azul del Congreso, mexicanos, guatemaltecos y venezolanos miraban con extrañeza la vitrina que contiene el sudario celeste y blanco que envolvió el cuerpo de Eva Perón. No entendían por qué esa reliquia reposa en el Congreso, junto a la copia original de la Constitución nacional.
Menos entendían que bajo el cristal apareciera una placa con el nombre Aerolíneas Argentinas, empresa que compró ese lienzo en una subasta en Europa y luego lo donó al Parlamento.
Cristina de Kirchner no sólo inauguró la presidencia y la nueva Plaza Colón. Ayer debutó también el nuevo site de Internet de la presidencia que pasó a llamarse Casa Rosada.gov.ar. Allí aparecieron las nuevas fotos oficiales de la Presidente y esbozos sobre su línea de gobierno. Con una sincronización casi milagrosa, la biografía de Néstor Kirchner y sus fotos desaparecieron del antiguo sitio en el mismo instante en que su esposa juraba en el Congreso. A partir de ese momento, nació la nueva web a medida de la mandataria.
Oposición anestesiada. Roberto Lavagna aplaudió a la nueva presidente. Y los radicales Gerardo Morales, Ernesto Sanz y Oscar Aguad hasta alabaron algunostramos del discurso kirchnerista ante la Asamblea Legislativa. Aunque están acostumbrados a cruces verbales con la ex senadora en el recinto, ninguno quiso ahora criticar sus definiciones sobre educación pública o la matriz productiva que sostiene el gobierno: «Generar debate de ideas en el Congreso, como ella propone, es interesante, vamos a ver si se cumple», dijo Sanz. De todas formas, se mostraron entusiasmados con la nueva etapa y adelantaron que esta semana le pedirán una audiencia para hablar del pacto social.
Irrefrenable el llanto de María José Lubertino, titular del INADI, durante la jura de Cristina de Kirchner en el Congreso. Aunque muchos atribuían sus lágrimas a la emoción de ver a una mujer llegar al poder, otros menos sentimentales aseguraban que la confirmación de la continuidad en su cargo quebró emocionalmente a la funcionaria encargada de luchar contra la discriminación a un punto tal que no pudo resistir las lágrimas.
El más lúcido para referirse al discurso cristinista fue el diputado de la CTA, Claudio Lozano: «Lo que dijo está bien, a no ser por la realidad», aclaró el legislador, quien dijo no entender por qué la ex primera dama mandó a votar en el Congreso la prórroga de la Emergencia Pública para seguir gobernando con superpoderes.
La diputada de Recrear Nora Ginzburg prefirió escapar de la ceremonia de jura de Cristina de Kirchner. Pero el destino elegido no fue el más acertado. La amiga personal de Ricardo López Murphy se fue con su esposo a El Calafate. Le pidió a un taxista que la lleve a la mansión Kirchner para fotografiarse, pero un policía le impidió capturar la instantánea. «No lo podía creer, ni siquiera me dejaron tomarme una foto», se quejó la diputada que hoy regresará a Buenos Aires.
Movilizar tiene sus costos, y esta vez quedaron pendientes algunas denuncias. Se contó ayer en la Plaza de Mayo que en William Morris, partido de Hurlingham, Luis Acuña consiguió subir a ómnibus a habitantes de villas de emergencia de la zona. En el regreso, se denunció, se les entregaron cinco pesos y una caja de vino a cada uno. La sorpresa fue que muchos no aceptaron la bebida alegando que no tomaban. Los organizadores insistieron: «Si no lo toman, pueden venderlo».
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