14 de mayo 2008 - 00:00

Avatares de la audiencia

  
  • La audiencia pública organizada por la oposición en el Senado para debatir la crisis del campo estuvo cargada de simbolismos. Se realizó en el Salón Azul, donde diputados, senadores y representantes del agro se sentaron a una mesa rectangular para discutir. Por encima de ellos colgaba la gran araña que pende desde el tope de la cúpula. El diseño fue realizado por orfebres argentinos en 1910 y tuvo un motivo central: mostrar la riqueza de la Argentina. Por eso del centro sale un enorme ramo de espigas de trigo, que se repite también en las esculturas que simbolizan a algunas provincias. En total, son 2.054 kilos de bronce y cristal de Baccarat tallado, con tulipas que rodean a 331 lamparitas. Y allí estuvo ayer problema que cortó la inspiración a todos los presentes: hace un mes, para adherir al plan de racionalización de energía que lanzó Cristina de Kirchner, Julio Cobos ordenó cambiar las luces de la famosa araña por 331 lamparitas de bajo consumo. Así, en medio del cristal y el bronce aparecen ahora los tubitos fluorecentes que nada tienen que ver con el diseño original.

  • Carlos Menem no estuvo presente ayer en la audiencia pública en el Senado. Muchos opositores lo consideraron un alivio: entre las críticas que se escucharon de los ruralistas, algunas apuntaron también a la década del 90. Pero sorprendió que la familia Menem tuviera una representante en el lugar: mezclado entre la platea que rodeó a la mesa de debates apareció Carlos Nair, el hijo que ex presidente tuvo con Marta Meza y reconoció hace poco tiempo. Todos daban al ex concursante de Gran Hermano como muy ocupado en romances mediáticos, como el que mantiene con Fernanda Vives, ex esposa del cacique bailantero «Tota» Santillán. Pero ayer se tomó su tiempo y escuchó todas las protestas del campo contra el gobierno.   

  • Hilda Chiche Duhalde no se privó de hablar ayer en el debate de protesta contra el gobierno, aunque al principio tuvo problemas para conseguir un asiento. Fue la última senadora en llegar al Salón Azul, cuando todos ya habían ocupado sus lugares. La convocatoria había excedido tanto el cálculo inicial de los organizadores, que ya no quedaba espacio en la mesa. Pero casi como en una hinchada de fútbol, la esposa del ex presidente fue empujando hasta que desplazó a uno de los presentes y consiguió hacerse de una silla que no abandonó hasta el final de la audiencia, cuando recién le tocó el turno para hablar.

  • Todos los presentes ayer en el Senado mantuvieron un ojo en la Casa Rosada mientras debatían en la audiencia. Se consideraba crucial conocer si la UIA -que por entonces entraba a reunirse con Cristina de Kirchner- haría alguna referencia al conflicto con el campo y si condicionaría su adhesión al pacto social. Finalmente, los hombres del agro respiraron tranquilos cuando supieron que la central de los industriales no firmaría ningún acuerdo sin la presencia del campo y hasta algún festejo cuando les informaron que el Salón de Conferencias de la Rosada se había mantenido desierto después del encuentro de los empresarios con la Presidente.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar