7 de diciembre 2004 - 00:00

Aviación prepara guardia a Kirchner

José Pampuro
José Pampuro
Deberá ir a muchos actos de homenaje a viejos montoneros el general Roberto Bendini si quiere competir con algunos jefes de la aviación. Como en el caso de Raúl Alfonsín, la Fuerza Aérea promete convertirse en la preferida del progresismo gobernante. Sobre todo por el aporte de la familia Montenegro. Uno de los integrantes de este clan, Rubén, asesora habitualmente a José Pampuro. Dicen que llegó al parnaso de uniformados que rodea al ministro de Defensa por influencia del operador periodístico Horacio Verbitsky. Claro, se ignora si es porque Montenegro comulga con el izquierdismo o porque Verbitsky cobija un pasado aeronáutico sobre el que dan fe algunos de sus biógrafos.

Otro Montenegro, Germán, empuja el lápiz de asesor al lado de Marcelo Saín. Este ex funcionario bonaerense está a cargo de armar un servicio secreto para Néstor Kirchner, similar al que rodea a George W. Bush. Es para unificar las custodias del Presidente, al parecer ineficientes. Germán Montenegro lo auxilia por su expertise en fuerzas de seguridad. La misma materia sobre la que asesoró a la diputada «talcahuano» Nilda Garré. Como el otro Montenegro, también éste predica su fe en la Universidad de Quilmes, en aulas vecinas a las de Juan Manuel Abal Medina, hijo de Garré. Todo queda en familia.

Asesores de Pampuro y de Saín, estos Montenegro también ponen al tanto al poder K de las especificidades del principal negocio que hoy agita la imaginación aeronáutica: el de la radarización. Hasta ahora, los funcionarios hablan del austero INVAP, el instituto de investigaciones aplicadas de Río Negro donde funciona el primer radar del proyecto, en el aeropuerto de Bariloche. Claro, se trata de un aparato que sólo detecta aviones que, a la vez, se identifican. Para los otros, los aviones fantasma que usan los bandidos (contrabandistas, narcos, etc.), se requiere otro tipo de utensilio de seguridad. El proyecto del INVAP implicaría gastos por u$s 30 millones. El de la Fuerza Aérea, más sofisticado y con tecnología internacional, u$s 500 millones. ¿Habrán informado los Montenegro a sus jefes sobre la brecha entre uno y otro monto?

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