29 de noviembre 2006 - 00:00

Aviso a Lavagna: nuevo jefe UCR no levanta veto a Macri

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Más duro que Raúl Alfonsín, el futuro presidente de la Unión Cívica Radical, el senador Gerardo Morales, le aclaró ayer a Roberto Lavagna que sus coqueteos con Mauricio Macri deberán ser discutidos en el seno del radicalismo antes de avanzar en el armado de un frente común para 2007.

Morales tiene como uno de sus principales objetivos recuperar la institucionalidad dentro de la UCR y por eso, para no afectar susceptibilidades de ningún sector del partido, será muy cuidadoso a la hora de sentarse a negociar con Lavagna. Tanto que ayer fuentes radicales aseguraron que ni siquiera existe un aval para que Macri sea un socio minoritario dentro del espacio, algo que sí acepta Alfonsín.

Lo que parte de la nueva cúpula de la UCR piensa, incluido el titular de la convención nacional, Adolfo Stubrin, es que no hay ninguna posibilidad de cerrar un acuerdo programático con el PRO para 2007, ni siquiera en el ámbito de la Capital Federal. No quieren estos radicales que el nombre de Lavagna aparezca asociado al del macrismo y por eso insisten en recordarle al ex ministro su promesa de conformar una coalición « centroprogresista». ¿Qué responde Lavagna? Que no habrá nadie más a la derecha de él -casi una paradoja progresista-, que él será el candidato presidencial y no Macri, y que el presidente del PRO no supera la categoría de socio minoritario.Estos argumentos, que tranquilizan al alfonsinismo, no terminan de ser digeridos por el ala renovadora que encabeza Morales junto con Stubrin.

  • División

  • El zigzagueo de la relación entre macristas y lavagnistas divide a los radicales. La postura conciliadora de Morales y la anti-PRO de Stubrin se completan con una pirueta de Fernando Chironi, el jefe del bloque de diputados radicales, quien parece el más permeable a un acuerdo con el ex ministro kirchnerista. Durante su última visita a La Pampa, donde Chironi respaldó hace unas semanas el lanzamiento de la fórmula Juan Carlos Marino y Daniel Kroneberger, el diputado rionegrino expresó que no tenía nada en contra de Macri y que no veía obstáculos para cerrar un acuerdo programático con el PRO, en caso de coincidir en las principales políticas de Estado.

    Además de Macri, el núcleo duro de las conversaciones entre radicales y lavagnistas será la composición de la fórmula presidencial.

    Monopolizada la postulación para el economista, quien no admite la posibilidad de que en su espacio exista otro candidato mejor que él, la vicepresidencia se convirtió en el trofeo más ansiado por la UCR. Morales se lo dejó en claro ayer a Lavagna, y su hombre para ese puesto es el mendocino Ernesto Sanz, principal objetor de Cristina Fernández de Kirchner en el Senado.

    En un ambiente relajado, lejos de la efervescencia porteña, Lavagna y Morales compartieron un almuerzo junto a miembros del comité partidario jujeño, entre ellos diputados nacionales, provinciales e intendentes. Con cautos elogios pero fuertes señales de entendimiento, ambos dirigentes sentaron las bases de lo que será el comienzo de una nueva mesa de diálogo, luego de los cortocircuitos que generó el abierto enfrentamiento entre Lavagna y el ex presidente de la UCR Roberto Iglesias.

  • Elogios

    De hecho, fue Morales -el seguro sucesor de Iglesias a partir de este viernes, aunque deberá enfrentar al actor Nito Artaza- quien durante el encuentro destacó el trabajo de Lavagna como ministro de Economía y remarcó que fue el funcionario que «sacó al país de la crisis» y «el padre del modelo de crecimiento de la Argentina».

    Lavagna, por su parte, manifestó su «respeto» por los tiempos políticos internos del partido radical, en una implícita crítica a la concertación impulsada desde el oficialismo, y ratificó su intención de conformar una «alternativa de corte centroprogresista».
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