Renunció a su partido Elisa Carrió y dejó a la deriva a los aristas de la Capital Federal, quienes se manifestaban anoche en una situación poco común. Es que deben ahora esperar que el 10 de abril (así fijó Carrió la fecha para presentar candidatos) la ex arista diga quién competirá por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
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Pero el viernes, el ARI Capital que preside el legislador Fernando Cantero tiene cita para un congreso partidario. El Congreso es el órgano de mayor jerarquía en la estructura y está conformado por cinco representantes de cada una de las 28 circunscripciones electorales del distrito. Lo curioso es que el temario de ese congreso es «ratificar candidaturas y alianzas electorales». Es decir, habrá congreso pero con un eufemismo, que es «el marco en el cual el partido estará en la coalición cívica de Carrió».
Si en los últimos diez días el ARI Capital convulsionaba, ayer tras el anuncio de Carrió quedaba en terapia intensiva.
Pero, hay un grupo de afiliados que se ve ya huérfano de candidatos si es que le fracasan a Carrió los intentos de dar «una sorpresa» para la acefalía de postulantes a la jefatura de la Capital. Creen que aumentan las chances de Patricia Bullrich, resistida por una parte del partido y hasta enfrentada a Cantero. Por eso se proponen aguardar novedades hasta el 10 de abril en medio de una tensión en la que piensan en la posibilidad de que el partido (con Carrió ya desafiliada) determine en el congreso un candidato, al margen de cualquier «sorpresa». Creen que las chances para los comicios porteños del 3 de junio se reducen sin Carrió como candidata y que además eso «beneficia a Jorge Telerman», quien captaría votos que de otra forma hubiera recolectado Carrió. Ya hablan esos aristas con conformarse con un bajo porcentaje «pero digno». Aluden a que la eventual postulación de Bullrich desataría «una onda expansiva» que dejaría más que quebrado al ARI porteño.
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