Madrid (especial) - La delegación argentina que será recibida hoy por el rey Juan Carlos I y el primer ministro José María Aznar tendrá la segunda prueba de fuego del viaje. La primera fue enfrentar en Washington a Paul O'Neill y Colin Powell sin la posibilidad de mostrar un plan económico.
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Hoy, ante la cúpula del gobierno español, deberán convencerla de que la administración de Eduardo Duhalde no está contra los intereses de empresas españolas en el país, pese a lo cual avanza en la imposición de retenciones a las exportaciones petroleras de Repsol-YPF y que quiere negociar a la baja las tarifas de la Telefónica española que presta el servicio básico en la Argentina.
De Roma, donde estuvo ayer, la delegación salió festejado las promesas de apoyo que le brindaron los funcionarios.
Apenas ingresados en el despacho del premier italiano Silvio Berlusconi, éste les preguntó: «¿Qué puedo hacer por la Argentina?». La respuesta inmediata fue: «Predisponer al Grupo de los 7 para que apoye ayuda ante la asfixia financiera y comercial que padecemos».Berlusconi se dio vuelta hacia uno de los secretarios y le ordenó imperativamente: «Rápido, póngame al teléfono con todos los miembros europeos del Grupo de los 7». Más temprano, la misión argentina fue recibida protocolarmente por el presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, que, a los 81 años, les terminó dando una clase de economía. Ciampi fue ministro de Economía de Italia en los '90 y explicó la importancia de tener solidez fiscal. El mismo debió encarar la reforma fiscal cuando fue ministro, para alcanzar la convergencia a que obligaba el acuerdo de Maastricht. Ambos, Ciampi y Berlusconi, se comprometieron a la apertura comercial cuando a fines de febrero y mediados de abril se analicen en la Unión Europea los cupos de importación del Mercosur.
Al concluir el encuentro de la misión argentina con Berlusconi, y como para no partir con las manos vacías, se confirmó que fue concedido a la Argentina un primer crédito por un valor de 100 millones de euros, que será firmado el 5 de febrero próximo. El 75 por ciento del crédito será para la pequeña y mediana empresa (PyMEs), y el restante 25 por ciento, para el sistema hospitalario. Bastante menos que los 2.000 millones de dólares otorgados por el BID para similares destinos.
• Temperamento
Roma recibió a la misión argentina nublado y con frío --ape-nas 12 grados y ventoso-, distinto del cálido recibimiento que ofreció el presidente Carlo Azeglio Ciampi primero, y Berlusconi más tarde. Quizás el temperamento italiano, tan parecido al argentino, haya influido para que así fuera.
Según la versión de Ruckauf, el premier italiano «me dijo que apoya a la Argentina sin condiciones y que va a llamar a cada uno de los jefes de Estado del Grupo de los Siete y de los demás países europeos para que apoyen a nuestro país ante el Fondo Monetario Internacional». «Seguimos con profunda participación los desarrollos de la situación en la Argentina», afirmó a su vez un comunicado de prensa difundido por el premier italiano. «Todo lo que podremos hacer en los diferentes foros internacionales por el pueblo amigo argentino, lo haremos», añadió Berlusconi.
Si bien el gobierno de Italia se comprometió a apoyar financieramente a la Argentina desde el directorio del Fondo Monetario Internacional y el G-7, no hubo, en cambio, respuesta a la ayuda inmediata en montos ponderables. De efectividades conducentes en el decir de los radicales yrigoyenistas -ayuda econó-mica-, no hubo palabra, como si esperaran, al igual que los Estados Unidos, conocer primero cómo hará el gobierno de Eduardo Duhalde para capear el temporal.
Sin embargo, para la delegación argentina, «el financiamiento italiano está en marcha; lo cerrará el equipo económico con Jorge Remes Lenicov a la cabeza cuando vengan a Europa», confió uno de los asistentes a la reunión con el extrovertido Berlusconi. Lo cual implica admitir que el premier italiano está de acuerdo en ayudar, pero primero hay que demostrar que el gobierno argentino tiene un plan. Casi idéntica respuesta a la de los norteamericanos, aunque expresada con temperamento peninsular. Acompañando a Ruckauf estuvieron la embajadora en Roma, Elsa Kelly; y el equipo de la Cancillería integrado por los embajadores Martín Redrado y Rogelio Pfirter.
Por su parte, el ministro para los Italianos en el Mundo, Mirko Tremaglia, opinó que la Argentina superará también esta crisis, ayudada sobre todo por «España e Italia» tras mantener una reunión con Ruckauf.
El ministro italiano recordó que en la Argentina viven millones de italianos y millones de descendientes, y dirigiéndose a los ahorristas de ese origen que resultaron atrapados en la crisis, el ministro los invitó «a tener confianza».
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