Para Jorge Telerman, el ballet puede ser algo peligroso. Ni un bouquet floral ni la exhibición de un galante pas de deux, el vicejefe de Gobierno de la Ciudad recibió ayer, en cambio, una lluvia de piedras cuando se retiraba de una asamblea de estudiantes en la Escuela de Danzas número 1 de Liniers, que está tomada por sus alumnos.
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Cuando Telerman se iba del edificio, fue abordado por un grupo de estudiantes y, tras ser acorralado, subió velozmente a su auto mientras era atacado con piedras. El ex secretario de Cultura no le dio mayor importancia al episodio, al que diagnosticó de manera clínica: esa reacción, dijo, sólo se debe a la «producción hormonal de los universitarios» (y vaya si hay hormonas cuando se baila). Sin embargo, Telerman, también especuló que los agresores no eran exactamente los alumnos de esa escuela, sino «gente que no es de la escuela, que uno ve en ciertas concentraciones un poquito alterados, con una educación un tanto extraña». Alterados puede ser, pero extraña para nada en esta Argentina de los «escraches» violentos e impunes, que tan poco parecen preocupar a las autoridades, aunque esta vez se hayan vuelto contra ellas y no contra funcionarios de gobiernos anteriores. Informate más
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