18 de septiembre 2003 - 00:00

Balza:¿cámara lenta para unos y rápida para otros?

Pasó otra sesión del Senado y el pliego sin llegar. Se trata de la demorada propuesta de designación de Martín Balza como nuevo embajador en Colombia. Se anunció hace casi dos meses, pero el ex militar parece víctima de un empapelamiento ya que los senadores no se han dado por enterados de esa iniciativa.

Primero era que la Justicia debía limpiar los antecedentes en la causa armas tras el desprocesamiento que dictaron los Tribunales. Luego que el gobierno que lo designaba debía apelar ese desprocesamiento, por cuestiones reglamentarias se dijo, en el caso de Carlos Menem y Domingo Cavallo. Hasta ayer no se sabía si Balza había sido separado de esa apelación.

Ahora es porque el pedido de placet fue a Bogotá recién la semana pasada y, claro, la respuesta no llegó.

Los senadores aprobaron otro pliego de embajador ayer en un ejemplo de celeridad, quizá porque Raúl Taleb, nuevo delegado en La Habana, es socio político del presidente de la Comisión de Acuerdos, Jorge Busti. Taleb aprobó la semana pasada el examen de los senadores de esa comisión con expresiones novedosas -tratándose de un funcionario del gobierno que acunó en su nacimiento el propio Fidel Castro-de defensa de los derechos humanos en la isla.

Taleb,
un politólogo, legislador y empresario de la TV abierta en Entre Ríos, su provincia, sufrió persecución política en el pasado y ha prometido que en cuanto detecte, siendo embajador, violaciones de los derechos humanos en Cuba hará las denuncias y promoverá el voto negativo de la Argentina en los foros internacionales.

También condenó el mote de «lamebotas» que aplicó Castro sobre Fernando de la Rúa y les dijo a los senadores que rechazaría cualquier insulto hacia un presidente argentino.

Otro embajador que recibió ayer el placet fue Arturo Bothamley para representar al país en Canadá, de donde sale el chachista César Mayoral para ir a la ONU en Nueva York.

Este ex frepasista deberá probar allí su pasión antiimperialista ya que la Argentina ocupará una silla en el Consejo de Seguridad del organismo.

A estos cambios se suman otros de naturaleza más subterránea que distraen las horas de la gente de la Cancillería. Por caso, como ya adelantó este diario, se piensa en un relevo del embajador en El Vaticano
Vicente Espeche Gil, a quien respaldó este gobierno de las críticas del anterior administrador diplomático de las relaciones con la Iglesia Católica, Esteban Caselli.

Hacia fin de año se abrirá el sport para esa legación, para la que suenan nombres de lustre como
Estrada Oyuela y Ortiz de Rosas. De esto está enterado el obispo Jorge Bergoglio que ha pedido que el país nombre allí a un moderado y profesional, para sacar esa embajada de la pelea política antes de que visite al Santo Padre, el año que viene, Néstor Kirchner.

Los avatares de la salud de
Juan Pablo II, claro, se entrecruzan con estas intrigas, ya que la Argentina es un país llamado a sumar a otro cardenal elector de un nuevo Papa al que ya tiene (Bergoglio). El estado de Wojtila hace pensar en un adelantamiento del consistorio para designar a los nuevos electores previsto para febrero y que podría hacerse antes de fin de año.

• Interés y alerta

Esto le asegura continuidad a Espeche en El Vaticano y da tiempo para otras trapacerías de quienes buscan cargos en el exterior. Por ejemplo, los diplomáticos han detectado el interés de algunos kirchneristas de paladar negro que orbitan en la Secretaría General de la Presidencia por designaciones en agregadurías comerciales en varios países.

Eso puso en alerta a la gente de Economía, donde
Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen mane-jan el escalafón de los «trader» con un celo tal que no dejan pasar a nadie. Lo único que han conseguido es un cargo en Chile para un familiar de un subsecretario venido del Sur.

Como se sabe, el enlace en la Cancillería y la Casa de Gobierno es
Marcelo Fuentes, quien tiene de segundo a Edgardo Suppli otro patagónico, y al principal armador de Kirchner en lo partidario, el «Tano» José Salvini. Este operador le disputa poder al propio Juan Carlos Mazzón, y es ya popular en provincias adonde ha cumplido misiones políticas internas del PJ en favor de su presidente.

Salvini
estuvo en Mendoza haciendo antimazzonismo en la interna del PJ y ha estado varias veces en Misiones trabajando contra Ramón Puerta. Fue el diputado que debió ser gobernador en 1991, cuando renunció el mandatario de entonces, Del Val, y permitió el acceso de Kirchner a la gobernación por primera vez.

En ese esquema juega fuerte también el
«Negro» Julio Ledesma, kirchnerista de la primera hora y competidor a las trompadas de Alberto Balestrini, que ha logrado hasta ahora que Kirchner no le dé un puesto. Es el secretario del gremio de Comercio de la zona oeste del conurbano y se lleva mal con Armando Cavalieri.

Va mucho a Cuba, adonde desarrolla actividades comerciales y es un experto en temas internacionales, saber que ensayó cuando el gobierno de
De la Rúa votó contra La Habana y Ledesma hizo declaraciones contra el gobierno adhiriendo al mote de «lamebotas». Algo que hubiera mere-cido la censura del ahora embajador Taleb.

Dejá tu comentario

Te puede interesar