Bancalari ya sin aire al frente de duhaldistas

Política

La escenografía no podía ser más apta: el restorán El General, casi un museo gastronómico del peronismo. Allí, este mediodía, diputados del PJ bonaerense se citarán para evaluar su vínculo con el gobierno y sondear la opción de un «golpe de mando» en la jefatura de su bloque.

La mesa estará servida para cuatro comensales, todos de base duhaldista y en cortocircuito -con grado distinto- con la Casa Rosada: el ex presidente de la Cámara Eduardo Camaño, Juan José Alvarez, el empresario y ahora legislador Francisco de Narváez y Jorge Sarghini.

El cuarteto encarna, dentro de la bancada (ex) duhaldista, la falange que propone trazarle ciertos límites a Néstor Kirchner en explícita confrontación con José María Díaz Bancalari que trajina en su misión de ejecutar un operativo de alineamiento con el gobierno.

• Detonante

La falta de sintonía entre las dos facciones se remonta hasta las semanas previas al 23-10 y se profundizó luego del urnazo kirchnerista. Pero detonó, con furia, cuando se discutió el proyecto de Cristina Fernández para reformar el Consejo de la Magistratura.

Ese será el eje medular del almuerzo de hoy:
perfilar cómo se comportarán en el Congreso cuando, durante las extraordinarias, el gobierno pretenda un texto que generó tal rechazo que logró unificar en el repudio a toda la oposición. Menos al PJ no oficialista.

Con ese trasfondo, observados por los bustos de Perón que adornan el bar, se regocijarán con un ejercicio que los apasiona:
el recuento globular para sondear si suman apoyos dentro del bloque para, eventualmente, desplazar a Díaz Bancalari como jefe de Peronismo Federal.

Algunos de los citados podrían, llegado el caso, arrojar sobre el mantel una propuesta que estuvieron paladeando en los últimos días:
proponer que Graciela Camaño, que hasta hace pocas semanas fue secretaria del PJ, como la reemplazante del diputado de San Nicolás.

Esa amenaza explica, al menos en parte, las palabras que desde la costa atlántica lanzó ayer
Díaz Bancalari pidiéndole al kirchnerismo que acepte introducir modificaciones en el proyecto para reducir la integración del Consejo de la Magistratura.

Si, dado el caso, la Casa Rosada -atento al planteo hecho por el PJ pero también por el socialista
Hermes Binner, los delegados de Luis Juez e, incluso, varios kirchneristas (ver nota aparte)- acepta rediscutir la norma, Bancalari podría frenar la maniobra para tumbarlo.

En rigor, ésa es la otra alternativa que evaluarán
Camaño, Sarghini, Alvarez y De Narváez que, casi estoicos, interrumpirán sus vacaciones para discutir qué demandas le elevarían al gobierno si decide abrir el diálogo para redactar un nuevo proyecto.

Alvarez
y De Narváez se asolean en Punta del Este, el quilmeño descansa en Mar del Plata y Sarghini veranea en Pinamar. Todos dejarán las playas para reunirse hoy a bosquejar un plan sobre el «proyecto Cristina» y, además, discutir una táctica común hacia el bloque.

Con esa matemática política se entretuvieron los peronistas pro y anti-Kirchner. Toman, ambos, como base una bancada de 35 diputados que aparecen repartidos en tres porciones: unos diez militan en la línea dura y otro puñado similar se muestra más cercano al Presidente.

Hay una franja media, numerosa -la mayoría ignotos para el gran público y que no están «tachados» por Olivos- que resulta el botín más preciado.

Con esto, más que nunca, el Peronismo Federal, podría quedar a un tranco de hormiga de una fractura. De ese riesgo son conscientes en las dos esquinas del ring. Romperse eliminaría, por caso, la posibilidad de acceder a la vice tercera de la Cámara, cargo que pretende
Eduardo Camaño.

Sin embargo, la convivencia bajo un mismo paraguas parece, días tras días, más complicada. ¿Qué ocurrirá si del almuerzo de hoy surge la propuesta para desplazar a
Bancalari? ¿Tomará el nicoleño a su puñado de fieles y se mudará al Frente para la Victoria?

Bancalari
calla pero la tensión crece mientras entre los invitados a El General sobrevuela la idea de arrimarse a Mauricio Macri y, sin contradicción con la cercanía al presidente de Boca, fantasean con una candidatura presidencial de Roberto Lavagna en 2007.

La sobremesa puede ser larga.

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