7 de julio 2008 - 00:00

Barrionuevo dice que dará pelea

El operativo de seducción fracasó, y Luis Barrionuevo, salvo un improbable acuerdo de último momento, se presentará mañana en el congreso de la CGT como candidato a secretario general para enfrentarse a la reelección del camionero Hugo Moyano para ese cargo.

El viernes, un grupo de «notables» integrado por Andrés Rodríguez, Gerónimo «Momo» Venegas, Roberto Fernández y Armando Cavalieri trató de convencer al gastronómico de que desista de competir con Moyano. Barrionuevo planteó contraofertas, y la operación naufragó.

Entre otras observaciones, además de repetir su malquerencia con Moyano, Barrionuevo cuestionó que la fórmula de la unidad esté integrada por dos dirigentes que responden a la Casa Rosada, en referencia al camionero y al metalúrgico Antonio Caló.

Ese dueto, sin embargo, recién será confirmado hoy. Así y todo, fue motivo suficiente para que el gastronómico diga que no estaba dispuesto a votar una fórmula para conducir la CGT integrada por dos «oficialistas», en referencia al alineamiento de Moyano y Caló con Kirchner.

Ante eso, para gestar una difícil unidad, Barrionuevo hizo dos propuestas:

1) Volvió sobre la idea de montar un triunvirato para tener una conducción colegiada,-similar a la que se armó en 2004, pero que terminó con Moyano al frente de un unicato. Se la rechazaron de plano. Nadie quiere repetir ese alquimia.

2) Postergar el congreso y conformar una comisión normalizadora, con ocho integrantes, para que en 150 días busquen una unidad «sólida» en la CGT.

Tampoco le dieron curso: mañana, salvo un terremoto, habrá congreso.

  • Veedores

    Ante eso, Barrionuevo avisó que irá con lista propia que él mismo encabezará. Llevará veedores para controlar la elección y pondrá fiscales en las mesas de votación. Promete, además, hacer entrar a la prensa: el moyanismo quiere un congreso ciego, sordo y mudo.

    Barrionuevo afirma que se presentará mañana en Obras Sanitarias y hará valer los 605 delegados que dice tener para pelear la conducción de la CGT.

    Trató, en el último tiempo, de seducir a los «gordos» para ir contra Moyano, pero no lo consiguió.

    Había avanzado, además, en un entendimiento con Roberto Fernández de la UTA, gremio que históricamente fue aliado de Camioneros, pero que luego de la caída de Juan Manuel Palacios, amigo de Moyano, se distanció de la intimidad moyanista. Al final, Fernández renovó viejas alianzas.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar