Tímidamente, Jorge Bergoglio comienza a asumir que la tregua con la Casa Rosada llegó a su fin. La defensa de la despenalización del consumo de drogas en pequeñas dosis que el gobierno de Cristina de Kirchner hizo ante la ONU pareció colmar la paciencia del jefe del Episcopado, quien lavará el Jueves Santo los pies de adictos en recuperación.
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El discurso de Aníbal Fernández de la semana pasada en Viena, ante un foro de Naciones Unidas especializado en narcotráfico, llegó justo una semana después de una dura advertencia del obispo Jorge Casaretto, jefe de la Pastoral Social, sobre el alarmante aumento del consumo de drogas en el país. Pero la defensa que el kirchnerismo ensayó del consumo para fines personales terminó por crispar los ánimos de los obispos en la última Asamblea Permanente del Episcopado.
Por eso Bergoglio realizará el próximo Jueves Santo la tradicional ceremonia del lavado de los pies, de la que esta vez participarán doce chicos que se están recuperando de adicciones a las drogas. El rito, que rememora lo hecho por Jesús con los apóstoles en la Ultima Cena, se llevará a cabo en la parroquia Virgen de Luján ubicada en la calle Herminio Masantonio 2990, en el barrio porteño de Parque Patricios.
«Como cada año, y repitiendo el gesto que realizó Jesús en la Ultima Cena con los apóstoles, nuestro arzobispo nos enseña la actitud que como Iglesia debemos tener hacia los más desprotegidos del pueblo de Dios», expresó el Arzobispado a través de un comunicado de prensa.
Pero la campaña antidroga de Bergoglio tendrá otro capítulo en esta Pascua ya que el arzobispo de Buenos Aires inaugurará el centro de día para adictos en recuperación San Alberto Hurtado, en el marco del proyecto que lleva a cabo Hogar de Cristo. Y, además, el cardenal anunciará la inauguración de la casa para chicos Madre Teresa de Calcuta, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, y del Hogar Hermana Pilar, en la Villa 21-24.
Homenaje
Ayer, Bergoglio encabezó una misa en la Catedral Metropolitana en homenaje a Chiara Lubich, la italiana que fundó el Movimiento Focolares, organización ecuménica y pacifista que depende de la Iglesia Católica y convoca a alrededor de 4 millones de personas en todo el mundo.
Lubich, fallecida en Roma el viernes pasado a los 88 años, era una italiana laica, que colaboraba con sus compatriotas que se quedaban sin hogar tras los bombardeos de Trento, durante la Segunda Guerra Mundial. La misa de Bergoglio convocó al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, quien expresó el pesar del gobierno argentino por el deceso de la laica italiana e hizo votos «para que la dimensión espiritual de esta magna mujer continúe en el testimonio diario de los miles de focolarinos que edifican la obra de María a lo largo y ancho del mundo».
También estuvo presente el rabino Sergio Bergman; también asistió la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien a diferencia de su colega de Madres de Plaza de Mayo, hizo una utilización racional de la Catedral y brindó un breve discurso. El legislador porteño Enrique Olivera y los obispos Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora) y Rubén Frassia (Avellaneda-Lanús) también estuvieron en la ceremonia religiosa.
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