El Episcopado de Jorge Bergoglio se declaró neutral en la pelea entre el campo y el gobierno nacional por las retenciones móviles. Lejos de la época en la que organizaba misas en la Basílica de Luján para que Luciano Miguens (Sociedad Rural), Mario Llambías (Confederaciones Rurales), Eduardo Buzzi ( Federación Agraria) y Fernando Gioino (Coninagro) elevaran plegarias por la Patria, hoy los obispos no asistirán al acto que las entidades rurales organizan en el Monumento de los Españoles en el barrio de Palermo.
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El Episcopado salió ayer a distanciarse de los dos actos, tanto del kirchnerista como del opositor, que se realizarán en relación con el conflicto del campo. El encargado de comunicar la postura de la Iglesia Católica fue el titular de la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, uno de los obispos que brindó mayor contención a la dirigencia rural y el que trabajó más activamente en favor del diálogo.
Casaretto reveló que fue invitado a asistir a la convocatoria de los ruralistas en el Monumento de los Españoles, pero que no concurrirá porque sería «un factor de controversia». «Habiendo dos actos, no corresponde que vaya a uno de ellos porque no estaría facilitando la paz social», explicó el obispo de San Isidro en un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Empresa (ACDE).
El obispo reiteró, además, la disposición de la Iglesia a «prestar un servicio» para que haya más diálogo y consenso entre los factores en pugna, pero que, para ello, «necesita que se abran puertas». Y, en lo que se interpretó como implícita alusión al gobierno, dijo: «Lo que pasa es que muchas veces no se abren las puertas».
Ante la insistencia de varios de los presentes sobre la importancia del papel apaciguador que puede jugar la Iglesia, dijo que los obispos «no siempre acertamos cuando buscamos contribuir a la paz social y el bien común. Además, cuando hablamos de la pobreza, el gobierno tuvo una reacción impresionante».
Recordó que durante la Mesa de Diálogo por la crisis de 2002, el campo, si bien se vio beneficiado por la devaluación, «fue el único sector que se ofreció a pagar más impuestos para ayudar a los pobres». El ex titular de la Sociedad Rural Guillermo Alchouron, presente, recordó que los ruralistas ofrecieron en aquel momento pagar 5% de retenciones para los planes sociales.
Casaretto también hizo votos para que la tensión social no derive en derramamiento de sangre. «Dios quiera que esto no ocurra», dijo. Como contrapartida, señaló que el conflicto tiene «muchos aspectos positivos» como «la revalorización del Congreso». Y subrayó que las crisis son momentos de propuestas y que «se está creando una visión generalizada sobre la necesidad de un proyecto de país, que finalmente, creo, se va a dar».
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