Blindaje contra "valijazo"

Política

La visita de Cristina de Kirchner a Venezuela empezó con la colocación de una ofrenda floral ante los restos del prócer Simón Bolívar. Fue a las 9 horas de Caracas, donde la acompañaron el ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, y del Interior, Ramón Rodríguez Chacín.

Para no tener problemas con el recibimiento y algunas eventuales manifestaciones de opositores al chavismo, que planeaban una movilización con «maletines» como referencia al affaire del valijero Guido Antonini Wilson, el gobierno local envió al lugar a varias columnas de grupos afines al bolivariano, que blindaron, no sin amenazas, a la invitada de cualquier aproximación de la oposición.

  • Agradecimiento

    La Presidente dio «muchas gracias por esta bienvenida tan cálida», al recibir las «llaves de la ciudad» de manos del alcalde del municipio Libertador, el oficialista Freddy Bernal, quien destacó el carácter «latinoamericanista y antiimperialista» del gobierno argentino. «La más importante defensa que cualquier gobierno puede exhibir por la condición humana (...), por las causas justas», declaró la presidente argentina tras recibir las llaves de Caracas.

    Luego, lejos de los valijeros que quedaron a varias cuadras custodiados por la policía y lejos de la ex primera dama visitante, Venezuela dispuso de varios automóviles blindados para que sin mayores problemas viajara protegida y lejos de la movilización de protesta hasta el Palacio de Miraflores.

    Obviamente, en la visita de Cristina de Kirchner por Venezuela, no hubo tiempo para recibir a dirigentes de la oposición a Chávez, pese a que habían pedido a la embajada que maneja Alicia Castro audiencias oficiales; ni declaraciones a la prensa, salvo algunas referencias en conjunto con Hugo Chávez a los periodistas locales de Telesur.
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