El Gobierno despegó ayer las fallas en el operativo de seguridad en el Superclásico de la organización de la Cumbre de Líderes del G20 que sesionará en Buenos Aires desde el próximo viernes y señaló que “se trabaja para que las protestas sean en paz”.
Macri en Gabinete para calmar organización antes que arranque G20
Ya está cerrado todo el esquema de reuniones entre Macri y los visitantes que tendrán visitas oficiales al país al margen de la cumbre. Equipo reforzado antes del comienzo. Diferencias entre G20 y el fútbol.
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“Hay mucho por hacer, estamos trabajando para lo que viene y que es muy importante para todos los argentinos, nunca en la historia hubo una cumbre de líderes como esta, que es una muestra de apoyo a la Argentina”, dijo Mauricio Macri tras la reunión de Gabinete en la Casa Rosada.
Está claro que es imposible pensar que las condiciones de seguridad que rodearán a los casi 40 mandatarios y representantes de organismos internacionales que estarán en Buenos Aires desde el viernes (algunos adelantarán llegada al jueves) tienen algún punto en común con los desastres que vieron en el frustrado partido entre Boca y River.
Cualquiera que haya participado de un G20 sabe que las condiciones de seguridad son asépticas aunque más no sea solo porque toda la actividad de los mandatarios se desarrolla lejos de cualquier protesta y aislados incluso de casi toda la prensa. Solo cuando pronuncien alguna declaración o, como el caso del chino Xi Jinping que tendrá su visita oficial a la Argentina el domingo tras el G-20, cuando den conferencias de prensa, habrá contacto entre los participantes y el mundo externo.
Patricia Bullrich explicó ayer que la Cumbre de Líderes es un evento “muy importante” para la Argentina y agregó: “Vamos a hacer todo lo necesario para que sea un momento en el que podamos mostrar al mundo que estamos en condiciones”.“Estamos abordado todos los detalle para el G20, es un momento muy importante y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que sea un momento en que podamos demostrar lo que es Argentina”, dijo en la Casa de Gobierno un día después de los incidentes en el Monumental.
La reunión del Gabinete se produjo horas antes de que se anunciara la salida del ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Martín Ocampo, considerado el principal responsable político por los incidentes que tuvieron lugar el sábado en la previa de la final de la Copa Libertadores. (ver nota aparte)Su reemplazante, el actual vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, asumirá la coordinación de las tareas de seguridad en la cumbre internacional junto a la cartera nacional que conduce Bullrich: al descargar la culpa sobre el Gobierno y la Policía porteña, la Casa Rosada buscó desterrar la idea de posibles fallas en el operativo de protección de los 19 líderes mundiales que llegarán al país.
Marcos Peña explicó que la organización del G-20 “es un enorme desafío” para la Argentina y anticipó que “se trabaja para que las protestas sean en paz”, en el marco de una ronda de diálogo con las organizaciones que tienen previsto marchar contra la presencia de los líderes internacionales en el país.
“El G-20 es un enorme desafío y un orgullo para los argentinos porque refleja confianza en la transformación”, dijo.En el operativo de seguridad que coordina Bullrich se desplegarán 22 mil efectivos de fuerzas federales, aunque habrá, además, personal de la Policía de la Ciudad y de la Policía Bonaerense, y en paralelo actuarán los custodios que traerá cada comitiva extranjera.



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