Botnia no contamina pero ya intoxicó a nueve operarios
Lejos de neutralizar las sospechas sobre eventuales efectos contaminantes, la pastera Botnia dio ayer la primera muestra de toxicidad: nueve de sus obreros resultaron afectados en un accidente en la planta de Fray Bentos por una nube de polvo de sulfuro de sodio. La fuga encendió la alarma no sólo en el gobierno de Tabaré Vázquez, que ordenó la paralización de las tareas, sino que llevó a las autoridades argentinas a exigir a Uruguay garantías de que episodios como éste no volverán a repetirse una vez que la compañía comience a producir, algo que ocurrirá hacia fines de setiembre.
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Tabaré Vázquez
Además del gobierno, el accidente fue visto con preocupación por los ambientalistas entrerrianos. Desde Gualeguaychú, punta de lanza en la lucha contra Botnia, José Pouler aseguró a este diario que «con esto se demuestra que son lamentables los controles del gobierno uruguayo» porque «la planta todavía no está habilitada y ya están manipulando sustancias químicas que afectan a las personas».
«Ni hablar entonces de los problemas que va a traer cuando esté en funcionamiento, porque hasta ahora sólo maneja poco volumen de sustancias; va a ser un desastre», concluyó.
El accidente fue reconocido por la firma finlandesa en un comunicado oficial, en el que procuró minimizar los alcances del hecho y dio cuenta de que «todos los trabajadores se encuentran en buen estado». «Siete fueron dados de alta y dos permanecen en observación», afirmaron.
«Las tareas se detuvieron y se tomaron las medidas correctivas para evitar que se repita este tipo de incidentes», indicó la compañía, además de informar que el incidente se produjo mientras «se efectuaban tareas vinculadas a la elaboración de licor blanco sintético».
«Se presume que la causa fue que entraron en contacto con polvillo de sulfuro de sodio debido al fuerte viento que existía en la zona», apuntó el texto oficial. Según voceros de la seccional tercera de Policía de Fray Bentos, en tanto, los obreros estaban colocando la sustancia en tanques cuando el viento esparció el producto.
Algunos funcionarios del gobierno uruguayo trataron de minimizar lo ocurrido. Según el viceministro de Medio Ambiente, Jaime Igorra, «se trató de una situación similar a la que se registra en cualquier obra». «Lo que tiene es otra dimensión por la sensibilidad que posee el tema», afirmó, además de citar que «los trabajadores no usaban máscaras». Sin embargo, técnicos del gobierno uruguayo mostraron su disconformidad con la actuación de la empresa. Según una funcionaria del Ministeriode Trabajo, María Naducci, si el accidentese produjo como consecuencia del viento la empresa «debió haber tomado la previsiones del caso», ya que fueron afectados obreros que se encontraban en otras áreas.
Una vez conocido el episodio, el gobierno de Vázquez ordenó la suspensión de los trabajos provisoriamente por 48 horas, luego de enviar una inspección general a la planta. Hoy, en tanto, la cartera laboral de ese país concretará una inspección más exhaustiva. Si se constata que hubo imprevisión por parte de la empresa, el gobierno uruguayo podría aplicar algún tipo de sanción a la compañía.
Por su parte, el dirigente del gremio de la construcción uruguayo, Marcelo Castillo, responsabilizó a la empresa por el hecho, al asegurar que el elemento debía ser manipulado por la noche y no de día y con una jornada ventosa. Además, el sindicalista anticipó que analizan la posibilidad de paralizar las tareas en reclamo de garantías de seguridad.
El licor blanco sintético se usa para producir la celulosa y en el proceso de elaboración siempre es necesario. Se hace con los «chips» de madera a altas temperaturas y es muy tóxico.



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