Aníbal Ibarra, quien viajaba a menudo a Brasil (en algún momento, se sabrá por qué) aprovechó los ecos del aún fresco cacerolazo del viernes para cosechar ayuda de sus pares de Barcelona y París.
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Fue ayer durante el II Foro de Autoridades Locales de Porto Alegre, una antesala al Foro Social Mundial que se inaugurará el próximo jueves y que es considerada por mucho como de antiglobalización.
Con un discurso que sorprendió a algunos, como si no hubiera sido parte de la Alianza que gobernó el país, el alcalde porteño habló de la crisis y arremetió contra los organismos financieros, a los que acusó de contribuir a generar la crisis económica y social en la Argentina.
Según Ibarra, la Argentina «fue un país que cumplió con las recetas» y que «hizo todos los deberes», pese a lo cual igualmente entró en recesión.
Los padecimientos expresados por Ibarra encontraron un consuelo salvador de los alcaldes de Barcelona y de París, que se apiadaron de los males argentinos y prometieron promover una campaña de solidaridad ciudadana entre los habitantes de su ciudad a fin de enviar ayuda «lo más pronto posible» a la Argentina.
Parte de esa ayuda consistirá en el envío de insumos médicos para los hospitales de la Ciudad.
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