14 de diciembre 2007 - 00:00

Cambio de roles: Kirchner asesor

Jorge Taiana
Jorge Taiana
La sorprendente derivación del caso del «valijero» Guido Antonini Wilson generó la primera intervención extraoficial de Néstor Kirchner en el gobierno de su mujer, Cristina de Kirchner, invirtiendo los roles que tuvieron hasta el 10 de diciembre.

Antes, la ex senadora intervenía y opinaba sobre los temas más sensibles para el gobierno. Pero siempre lo hacía en la intimidad del despacho presidencial o de la residencia de Olivos. Ahora, ese modo subrepticio es el que debe respetar Kirchner.

En el clima de tensión que invadió al gobierno luego de que, el miércoles a media tarde, llegó la «mala noticia» desde EE.UU., el ex presidente tuvo un rol de contacto permanente y de consultas cruzadas tanto con su mujer como con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

La diferencia es que, en el pasado, la ex senadora solía aparecer en la Casa Rosada. Al menos hasta Guido Antonini Wilson ahora, Kirchner se ha mantenido alejado de Balcarce 50.

De hecho, en el tono explosivo del discurso que ayer dio la Presidente, en el que habló de «operativos basura», se entrevió el tono ríspido con que acostumbraba vestir sus mensajes el patagónico. De hecho, estuvo lejos de las habituales referencias académicas y conciliadoras de la ex senadora.

  • Red de contactos

    En esencia, la Presidente estuvo hasta casi el mediodía en Olivos -junto con el ex presidente- diseñando el modo y el contenido de las palabras que diría un rato después desde la Casa de Gobierno.

    En paralelo, el gobierno aceitó su red de contactos para unificar los argumentos con que, desde la mañana temprano, comenzaron a exponer funcionarios y dirigentes del kirchnerismo en referencia al escándalo de las «valijas» y las revelaciones del FBI.

    El primero, tempranero, fue el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. Más tarde se sumó el jefe de Gabinete y luego comenzó una ronda de voceros de todo color y pelaje: gobernadores, diputados, intendentes. Esta vez, la CGT no salió en defensa del gobierno.

    La determinación fue desdoblar el mensaje en dos ejes: unos, más cuidadosos, hablarían de intromisiones y destacarían que fue el gobierno argentino el primero «en denunciar» el ilícito que supuso el ingreso de dinero «sin declarar» al país.

    Otros, más fieros e indomables, apuntaron que se trataría de una operación animada por la CIA y el FBI para dañar la imagen internacionalde la Argentina -y de Venezuela.-Alguno, como Edgardo Depetri, apuntó incluso a la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires.

    Anteayer fue el canciller, Jorge Taiana, el primer funcionario en conocer las novedades provenientes de Estados Unidos, y, como tal, fue el encargado de transmitirle esa novedad al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien luego se lo hizo llegar a la Presidente. Por esas horas, Cristina encabezaba un acto en el conurbano bonaerense. Luego de ese mitin, la mandataria se enteró de los detalles y del el alto impacto de la información llegada desde Estados Unidos. Allí empezaron las horas de mayor tensión.
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