Hugo Moyano desplegó ayer por el centro y los accesos de la Capital una caravana de camiones y micros que paralizó el tránsito antes de llevarla a presenciar su asunción como secretario general único de la CGT. El dirigente comenzó como era obvio: reclamando aumentos salariales y despotricando contra Roberto Lavagna por el posible impacto inflacionario. Recreó en el acto -por el que pasó a protestar hasta Nina Peloso pidiendo la libertad de su marido- parte de la liturgia sindical que no se veía desde hace años. Se armó un palco a la izquierda de la sede de Azopardo al que se subieron militantes y amigos. El mismo desde el que habló Evita o el que utilizó en 1974 Juan Domingo Perón para dirigirse a los sindicatos, aunque con algunas diferencias que ayer se desdibujaron. En aquel momento el palco se armó a la derecha del edificio gremial y frente al General desfilaron hasta los Montoneros, llevando bajo sus ponchos las ametralladoras reglamentarias.
Hugo Moyano asumió ayer como único secretario general de la CGT, rodeado en la sede
de Azopardo por Luis Barrionuevo, Juan José Zanola, José Luis Lingieri y Andrés Rodríguez,
entre otros.
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Desde temprano se especulaba con la cantidad de trabajadores que serían arreados desde sus lugares de trabajo hasta la sede de Azopardo. Se calculó en alrededor de 200 los transportes escolares y colectivos, alquilados a $ 280 cada uno, que invadieron la zona hasta 10 cuadras de distancia de la CGT. Poco más de tres mil fueron quienes concurrieron. A la derecha de la central obrera se habilitó un palco para la burocracia sindical.
Algunos recordaron que en 1973 se hizo lo mismo, pero con el palco a la izquierda, con Desde ese palco, Moyano, que sabe que con razón le endilgan ser parte de una alianza con el gobierno setentista de Kirchner, quiso aparecer enérgico en su actitud. Dijo enfático que «tiene
Ya subido a la tribuna y con gesto teatral, Moyano indicó que «los
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