Para poder destrabar la sanción del presupuesto porteño, los socios de la Alianza acordaron autocensurase y no tocar temas que los mantienen enfrentados entre ellos: hasta febrero no mencionarán ni el casino flotante ni la ley de comunas. Recién pasado el receso veraniego, desatarán la guerra interna por más de cien cargos electivos nuevos, que se crearán a partir del nuevo mapa político que dividirá al distrito en zonas con autoridades que elegirán los vecinos.
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La forzada reconciliación llegó después de un duro cruce que radicales y frepasistas mantuvieron mediante comunicados. La UCR desafió al Frepaso a superar en internas abiertas esas boletas electorales para decidir cuáles serán los 7 candidatos por zona a integrar las juntas barriales.
El Frepaso, con menos injerencia organizativa en los barrios, no quiere esa compulsa y contestó duramente al radicalismo, en una puja anticipada, ya que aún no existe ley ni proyecto acordado para la futura geografía capitalina. «El Frepaso rechaza las internas de aparatos. Por una ley de comunas que mejore la representación de los vecinos y no la de los punteros políticos», comenzaba con estilo de panfleto la declaración del presidente del bloque Alianza,Ariel Schifrin, en respuesta al pedido radical. «Las candidaturas de la Alianza no se deben dirimir de modo artificioso con el peso decisivo de las máquinas electorales partidarias que, por norma, terminan sobredimensionando las estructuras del Estado», contestó Schifrin.
Presupuesto
«Nosotros decidimos no contestar esa agresión ridícula sino ignorarla; ahora tenemos que consensuar el presupuesto que es lo más importante y no queremos agregar más fuego», acordó el bloque radical, aunque por su cuenta el vicepresidente de la Legislatura porteña, Jorge Enríquez, disparó otro comunicado: «La Unión Cívica Radical tiene una historia de casi 110 años que no nació en los canales de televisión y habiendo ganado o perdido elecciones nunca ha perdido la dignidad», escribió el delarruista para que lean los socios.
Por la tarde de ayer, cuando había fracasado la reunión de la Comisión de Presupuesto para debatir la contabilidad que el jefe porteño Aníbal Ibarra manejará el año que viene, el bloque Alianza decidió mostrarse en aparente armonía y salió con otro comunicado, firmado en conjunto, en defensa de una partida de $ 8 millones para equipar a la Policía Federal, que los bloques opositores se niegan a conceder.
Para evitar más roces, anoche en una reunión de la bancada aliancista se acotaba la agenda legislativa para la semana que viene, que será la última del año. Por caso, un pedido de tratamiento en sesión extraordinaria que hizo Ibarra se pasaba para febrero: es el debate para que se homologue el convenio que firmó con Lotería Nacional, que le permitirá recuperar parte de las apuestas de los porteños para destinarlas a ayuda social, que incluye las ganancias del casino flotante amarrado en la ribera porte-ña (el radicalismo no quiere que la Capital reciba dinero de la ruleta porque la considera ilegal). La agenda se resumía entonces a la sanción del presupuesto (ver nota aparte) y a una ley que permita el traslado de la Virgen Desatanudos a uno de los predios que ocupaba el demolido albergue Warnes, cerca de Chacarita.
Con ese temario quedará suspendida en el bloque de la Alianza la discusión sobre las comunas, para la cual la UCR tiene un proyecto que divide a la ciudad en 16 zonas, mientras que Ibarra había sugerido -cuando era legislador-otro distinto. De todos modos, en cualquier geografía que se presente la guerra de caciques ya está instalada el centro de la coalición. Para la UCR la unificación de las actuales parroquias electorales, para transformar 28 circunscripciones en 16, ya significa una pelea interna y para el Frepaso el eventual resultado estará atado a la suerte futura de Ibarra.
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