Elisa Carrió iniciará desde hoy una nueva etapa en el ARI. La candidata a presidenta anunciará el lanzamiento de una «Coalición Cívica de Nueva Mayoría» donde se reunirá con integrantes de otros partidos -como el radicalismo y el socialismo-, « civiles pertenecientes a organizaciones públicas y laicos comprometidos en un diálogo interreligioso profundo», según ella misma confió a este diario el fin de semana, todo con vistas a 2007.
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Un armado de esas características podría remitir inmediatamente al Frente Unidos por la Dignidad que el obispo emérito Joaquín Piña animó en Misiones. Pero Carrió aclara que, aunque mantenga diálogo con ellos, no habrá religiosos en las listas, ni tampoco parece que integren el frente escisiones del peronismo.
Bajo la consigna de sostener el control republicano, desarrollo económico y la distribución de la riqueza, Carrió explica que se iniciará el diálogo con los que «hayan resistido». Traducido del lenguaje Lilita esto significa a quienes no hayan acordado en la Concertación con Néstor Kirchner, ni adhieran a la candidatura de Roberto Lavagna y por supuesto la de Mauricio Macri.
Bajo ese parámetro las posibilidades de acuerdo con el socialismo son amplias, pero en el escenario radical los nombres de posibles candidatosse restringen a los grupos que piensan hasta ahora en ir a elecciones con candidato propio, como el caso de Margarita Stolbizer.
Candidata
Carrió sigue sosteniendo como diferencia frente a sus contrincantes el hecho de ser «la única candidata a presidente en el ruedo» y desde esa posición anunciará hoy el inicio del diálogo -se reserva ese nombre aunque ya haya acuerdos por anunciar-: «he mantenido diálogos con todos en silencio como debe ser».
La estrategia de abrir el ARI a acuerdos con otros sectores partidarios, algo que hasta ahora se negaba, habría comenzado en mayo durante una reunión de los aristas en Mendoza: «Allí definimos la estrategia: yo voy como candidata a presidente, el partido se mantenía en soledad resistiendo durante el año y en diciembre se abre a una coalición».
Para Carrió, el gobierno tuvo un punto de inflexión en San Vicente: «El estallido en el traslado de los restos de Perón es al PJ lo que los plenos poderes fueron al gobierno de Fernando de la Rúa», dice en relación con los «superpoderes» cuyo destinatario era Domingo Cavallo.
En ese desgaste incluye también a Cristina Kirchner: «Después de haber avalado ahora los plenos poderes ella ya no es lo mismo».
Pero mientras Carrió marca el terreno para negociar su propia coalición en el radicalismo oficial se la toma como alternativa. El jujeño Gerardo Morales, que aspira a presidir la UCR en lugar del renunciado Roberto Iglesias, ya la señaló como posible objetivo para un acuerdo que incluya a Lavagna, algo que el ARI considera incompatible.
Y aunque Carrió niegue que vaya a haber religiosos en sus listas, el rabino Sergio Bergman -asimilado más al centroderecha por su participación en el grupo que lidera Juan Carlos Blumbergreconoció que comparte los «análisis sobre la cultura democrática argentina» de la líder del ARI.
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